13.

Palabras Enojadas

Hay mucha confusión sobre cómo un cristiano debe manejar los problemas de ira. En este blog analizamos cómo los cristianos pueden enfrentar los problemas de ira.
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Hay mucho malentendido sobre cómo un cristiano debe manejar los problemas de ira. El versículo más citado que trata sobre la ira está en la epístola a los Efesios donde el apóstol Pablo dice: "Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo." Efesios 4:26. Aquí Pablo explica que una persona puede estar enojada porque la ira es una emoción o reacción natural cuando uno está:

  • Sorprendido con noticias desagradables
  • Asustado, ofendido, avergonzado o decepcionado.

Su advertencia es no dejar que la ira se convierta en un desencadenante de comportamiento pecaminoso como:

  • Violencia, venganza, falta de bondad, etc.

Él dice que no se debe dejar que el sol se ponga sobre la ira. Muchos piensan que esto significa que debemos resolver el problema que causó nuestra ira en un día o el mismo día. Pero este dicho (No dejes que el sol se ponga sobre tu ira) significa no darle a tu ira más tiempo del debido. La ira es una reacción normal; no la dejes durar demasiado. Cuando lo hace, fácilmente puede llevar a sentimientos y acciones que son pecaminosos, es decir, en Génesis leemos que Caín estaba enojado y resentido pero no manejó sus emociones de inmediato. Satanás convirtió esta emoción en una rabia celosa que llevó al asesinato. La ira no es mala, es una oleada emocional de poder que debe ser tratada lo antes posible. Aquí hay un par de maneras de hacerlo.

Controla tu ira. Muchas veces andamos sintiéndonos enojados pero no nos damos cuenta de que lo estamos. En el mismo pasaje de Efesios – v. 25 Pablo dice que necesitamos hablar la verdad en amor. A veces eso implica ser honestos con nosotros mismos acerca de cómo nos sentimos realmente.

Acláralo. Trata de definir por qué estás enojado, con quién estás enojado y si la ira está realmente justificada. Tal vez la ira no valga la pena o sea por algo que no es cierto. Ayuda a manejar la emoción si le damos un análisis objetivo. Esto puede no eliminar los sentimientos que tienes, pero puede aclarar las razones por las que los tienes.

Entrégaselo a Dios. La ira suele ser causada por alguna forma de crueldad o injusticia. Sin embargo, obtener justicia o venganza no necesariamente sana los egos heridos ni los corazones rotos. La sanidad que necesitamos del ardiente calor de la ira solo viene cuando conscientemente entregamos nuestra carga de ira a Dios en oración y sumisión.

Nota: La traducción de esta lección se ha realizado electrónicamente y aún no ha sido revisada.
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