Judas

Judas Iscariote sigue siendo una de las figuras más trágicas y repudiadas del Nuevo Testamento. Su nombre se ha vuelto sinónimo de traición, y con razón. Las Escrituras no son vagas acerca de su papel: describen repetida y claramente las acciones de Judas como deliberadas y traicioneras. Sin embargo, a lo largo de los siglos, teólogos, escritores seculares y artistas han intentado rehabilitar a Judas, ofreciendo justificaciones especulativas para su traición a Jesús. ¿Por qué?
Algunos sugieren que Judas intentaba forzar a Jesús a revelarse como el Mesías político. Otros argumentan que malinterpretó la misión de Jesús o que simplemente era un zelote desorientado. Las interpretaciones psicológicas y literarias modernas presentan a Judas como un antihéroe conflictuado, o incluso como un villano necesario que cumple la profecía. Pero todas esas interpretaciones finalmente contradicen la narrativa bíblica consistente: Judas eligió traicionar al Hijo de Dios, y su condena fue tanto justa como completa.
Mateo 26:14-16 deja claro que Judas *inició* el trato con los principales sacerdotes y recibió treinta piezas de plata por aceptar entregar a Jesús. En Juan 13:27, se dice que Satanás "entró en él", marcando su caída espiritual. Lejos de ser engañado o malinterpretado, la traición de Judas fue intencional y motivada por el lucro. El mismo Jesús declaró: "¡Ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido" (Mateo 26:24)—una declaración impactante de condena.
Judas luego sintió remordimiento (Mateo 27:3), pero el remordimiento no es lo mismo que el arrepentimiento. Confesó a los sumos sacerdotes pero nunca se volvió a Dios para pedir perdón. En cambio, en la desesperación, se quitó la vida. El Nuevo Testamento no presenta a Judas como un discípulo incomprendido, sino que lo presenta como el "hijo de perdición" (Juan 17:12), aquel que "se desvió para ir a su propio lugar" (Hechos 1:25).
¿Por qué la simpatía moderna por Judas? Refleja incomodidad con la justicia divina y las consecuencias eternas. Muchos prefieren reinterpretar el mal que aceptar la verdad aleccionadora de que algunos rechazan voluntariamente la gracia.
Pero el evangelio no nos llama a simpatizar con Judas, sino a atender su advertencia. La traición, por más hábilmente justificada que sea, trae juicio. Judas es un recordatorio solemne de que la proximidad a Jesús no es lo mismo que la lealtad a Él, y que el pecado voluntario conduce a una condena justa.
- ¿Por qué cree que los intérpretes modernos tratan de justificar o explicar la traición de Judas?
- ¿Qué nos enseña el remordimiento sin arrepentimiento de Judas acerca de la diferencia entre la culpa y la tristeza piadosa?
- ¿Cómo podemos guardarnos de caer en la traición espiritual en nuestras propias vidas?
- ChatGPT (OpenAI)
- El Evangelio de Mateo, Capítulo 26
- El Evangelio de Juan, Capítulos 13 y 17
- Hechos de los Apóstoles, Capítulo 1

