¿Se puede incinerar a los cristianos?

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La Ley de Moisés no prohíbe explícitamente la cremación. Sin embargo, el patrón histórico a lo largo tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento favorece fuertemente el entierro como el tratamiento normativo y honorable de los muertos. Patriarcas como Abraham, Isaac y Jacob fueron enterrados en tumbas familiares (Génesis 25:9-10; Génesis 35:29), y Jesús mismo fue colocado en una tumba prestada (Mateo 27:60), estableciendo el entierro como una práctica espiritualmente significativa.

En el Antiguo Testamento, la quema de cuerpos se asocia típicamente con juicio o deshonra, como en el caso de Acán (Josué 7:25) o la profanación de Moab al rey de Edom (Amós 2:1). Esto llevó a muchos a evitar la cremación, no porque estuviera expresamente condenada, sino por sus connotaciones negativas.

No obstante, debemos recordar que la resurrección no se basa en la preservación del cuerpo, sino en la fe en Jesucristo (Juan 11:25-26). Ya sea que un cuerpo sea enterrado, cremado o perdido en circunstancias fuera del control humano, como naufragio, guerra o desastre natural, la promesa de Dios permanece igual. Aquellos "perdidos en el mar" o consumidos por el fuego no están fuera del alcance de la resurrección divina. El Dios que creó al hombre del polvo (Génesis 2:7) es plenamente capaz de levantarlo de las cenizas (1 Corintios 15:42-44).

Por esta razón, muchos cristianos hoy en día consideran la cremación como una cuestión de conciencia personal más que una necesidad teológica. Mientras que el entierro continúa reflejando el patrón bíblico y la esperanza simbólica de la resurrección corporal, la cremación no es inherentemente pecaminosa ni una negación de la fe cristiana. Lo que más importa no es cómo se deposita el cuerpo, sino el estado del alma cuando muere.

En resumen, los cristianos son libres de elegir la cremación si se hace con reverencia, confianza en Dios y sin violar su conciencia (Romanos 14:5-6). El Nuevo Testamento enseña que los muertos en Cristo resucitarán, no basándose en los ritos funerarios, sino por el poder de la resurrección y la fe del creyente en el Señor resucitado.

Nota: La traducción de esta lección se ha realizado electrónicamente y aún no ha sido revisada.

Preguntas de discusión

  1. ¿Por qué cree que el entierro se enfatizaba tanto en la tradición judía y en las Escrituras?
  2. ¿Cómo la esperanza de la resurrección reconfigura la forma en que vemos la cremación y la muerte corporal?
  3. ¿Qué factores debe considerar un cristiano al decidir entre el entierro y la cremación?

Fuentes

  • BDAG Léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento
  • El Comentario Ilustrado de los Contextos Bíblicos de Zondervan
  • El Nuevo Diccionario Bíblico, 3ª Edición