Pablo describe cómo la gracia de Dios lo capacitó para lidiar exitosamente con las espinas en su vida.

¿Has notado alguna vez que siempre hay algo que te reprime? Dicho de otra manera, ¿has notado que siempre hay un inconveniente, siempre una o dos cosas que impiden que tengas todo lo que quieres, o lo que te guste?

Por ejemplo:

  • Tienes un buen trabajo, una buena familia, pero algo no anda bien en tu cuerpo físico (dolores de cabeza, diabetes, dolor de espalda, etc.) que te impide un disfrute total.
  • Acabas de construir la casa que siempre quisiste y descubres que tu vecino tiene un perro que ladra a toda hora o un par de gallos bulliciosos.
  • Has trabajado fuerte toda la vida, has ahorrado, los hijos se han establecido, estás listo para empezar a viajar por el mundo, pero fallece tu padre dejándote, cuidando a tu madre enferma 24 horas al día.
  • Eres joven y fuerte e inteligente, pero luchas con depresión o un pecado secreto que nadie más conoce.

Podría seguir, pero creo que se entiende la idea. Parece que sin importar lo que va bien con nuestras vidas, siempre hay algo que le quita el brillo, algo que arruina lo que podría ser una situación ideal. Claro que no somos únicos y esto no es un nuevo fenómeno en la vida. Incluso Pablo, uno de los Apóstoles más dinámicos, experimentó este tipo de desilusión y escribió sobre ella.

Trasfondo

Sin duda Pablo el Apóstol fue uno de los predicadores, autores, misioneros y apóstoles más exitosos que jamás ha servido a la iglesia. Hizo milagros. Dios lo usó para escribir una buena parte del Nuevo Testamento. Estableció muchas de las primeras congregaciones de la iglesia en el Imperio Romano. Fue el responsable por derribar la pared entre los judíos y los gentiles. Todos estos éxitos y todas estas bendiciones fueron templadas con desilusiones. Por ejemplo, a menudo fue golpeado y encarcelado, y muchos, tanto adentro como afuera de la iglesia se oponían a él. Si esto no fuera suficiente, varios de sus socios más cercanos le abandonaron, a él y a la obra.

Pareciera que sin importar las alturas que alcanzaba en el servicio del Señor, siempre había algo que lo echaba a perder, como una fuerza negativa compitiendo para asegurar que la situación jamás produjera satisfacción total. Este patrón llegó a su punto crítico un día cuando Pablo recibió una visión especial y revelación del Señor que literalmente lo sacó de esta dimensión y lo transportó a la esfera celestial o espiritual.

Pablo describe la experiencia en 2 Corintios 12. Hablando de si mismo en tercera persona (demostrando humildad), Pablo dice lo siguiente de esta experiencia:

1El gloriarse es necesario, aunque no es provechoso. Pasaré entonces a las visiones y revelaciones del Señor. 2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3Y conozco a tal hombre (si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe) 4que fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras inefables que al hombre no se le permite expresar.
- 2 Corintios 12:1-4

Imagínese el sentir y la emoción absoluta de ser llevado al reino celestial mientras todavía existe este cuerpo terrenal. Imagínese el gozo, el empoderamiento, la gratitud, el fervor y la fe renovada que esto podría producir en una persona.

Si Pablo era un predicador y maestro poderoso, si era un misionero ferviente antes de esta experiencia, ¡imagínese lo que podía ser después de tal visión! ¡Qué ánimo espiritual – poder ver y experimentar el cielo antes de morir! Ahora que está espiritualmente fortalecido, espiritualmente invencible a causa de esta visión, mira lo que pasa, vea lo que dice llega inmediatamente después de esta experiencia celestial.

Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca.
- 2 Corintios 12:7

Tan pronto llegó a la cima, le fue dado una espina, una restricción, un quitagusto, un deprimente. Hay mucha discusión en cuanto a lo que realmente pasó (problemas a la vista, enfermedad, etc.) no importa lo que era. El punto de Pablo es que para él era una carga, una restricción, un quitagusto, una espina como lo denomina él. Algo que le causó dolor y desvió su atención de la experiencia sublime que planeaba disfrutar a una constante irritación incómoda.

Aquí es donde los cristianos se separan del resto del mundo. Para los no creyentes, cuando hay un problema, el objetivo es minimizar y eliminar las espinas tan pronto y sin sufrimiento que sea posible. Para no creyentes la meta suprema es la felicidad personal y la libertad de "espinas". Por otro lado, los cristianos, lo abordan de otra manera, como Pablo lo expresó en su intento de lidiar con su espina en particular.

Menciona tres posibles respuestas a los elementos quitagustos y las espinas que a menudo entran a nuestras vidas para amenazar nuestra paz, felicidad y satisfacción.

1. Oración

Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí.
- 2 Corintios 12:8

Pablo hizo una oración sincera pidiendo que la espina le fuera quitada. Nótese que continuó orando hasta que obtuvo alivio o alguna respuesta. El resignarnos a las dificultades, obstáculos y "espinas" de la vida no es necesariamente lo cristiano. Está bien buscar agresivamente sacar las cosas que reducen nuestro gozo, nuestra satisfacción de vida, como también nuestra paz y felicidad.

  • Si hay un tratamiento, lo quiero.
  • Si hay una solución, la quiero.
  • Si hay una salida, muéstramela.

Habiendo agotado sus recursos naturales para lidiar con el problema Pablo empezó a golpear la puerta del cielo mediante la oración buscando alivio. La oración es una herramienta efectiva para quitar muchas de las espinas que a menudo arruinan lo que podría ser una vida buena. A veces recibimos como respuesta a nuestras oraciones el alivio que buscamos y simplemente continuamos como éramos antes de que la espina nos causara sufrimiento. A veces recibimos el alivio que buscamos, pero no de la manera que esperábamos, y a veces Dios elige mantener la espina en nuestras vidas por un tiempo indefinido. En estos casos tenemos otra respuesta que Pablo describe en el versículo 9.

2. Sumisión

Y Él me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.
- 2 Corintios 12:9

En este versículo Dios le habla a Pablo y Pablo responde al Señor. La respuesta a su oración que Dios le da es recordarle a Pablo del principio espiritual de que la espina le ha sido dado para enseñarle: que el poder de Dios se muestra más fácil y claramente en una persona que es débil y dependiente de Dios y no en alguien que es fuerte y autosuficiente.

Sería fácil para Pablo, el que obra milagros, el misionero famoso y el maestro profundo, tropezarse con el orgullo y arrogancia debido a sus increíbles logros. Sería fácil para la iglesia enaltecer al hombre Pablo más allá de otros hombres por sus capacidades y éxitos. Pero esta espina le obligó depender de otros para hacer su obra; esta espina lo llevo a sus rodillas en oración pidiendo fuerzas.

Así que, a pesar de su gran éxito y prestigio en la iglesia, esta espina sirvió para revelar la fuente verdadera de su poder en el ministerio; esta espina era un recordatorio que su vida frágil estaba sostenida delicadamente en la mano de Dios. Es importante entender que la sumisión de Pablo no fue necesariamente una sumisión a la presencia de la espina (eso es lo que hacen los no creyentes cuando no pueden deshacerse de una espina, simplemente aceptan su presencia constante y siguen). ¡Eso es estoicismo!

No, Pablo se sometió al propósito que Dios tenía al permitir que entrara y permaneciera la espina en su vida. Esto es lo que él dice cuando responde al Señor. Se somete al cambio de circunstancias y a la influencia de la espina sobre su vida. Ha ido de un hombre fuerte e independiente a un hombre físicamente débil y dependiente y se somete a lo que Dios requiere de él.

El nuevo requerimiento era que presenciara a Cristo por medio de su debilidad en vez de mediante su fuerza anterior. En vez de caer en depresión, enojarse o rehusar aceptar su nueva realidad, Pablo lo ve como una oportunidad de revelar a Cristo de una manera que antes no podía: mediante sus debilidades. Así que, como cristianos nos sometemos a las espinas de la vida al aprender a glorificar a Dios y servir a Cristo como personas con espinas. ¿Se ve la diferencia? Algunos simplemente aprenden a vivir con sus espinas poniendo al mal tiempo buena cara. Los cristianos, como Pablo son llamados a glorificar a Dios a pesar de sus espinas.

3. Elevarse Sobre

Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
- 2 Corintios 12:10

Cuando digo "elevarse sobre", no quiero decir ignorar el problema; pretender que no existe; intentar ser como una persona sin espina lo más posible. Véamos lo que dice Pablo:

  • Él se complace con su debilidad, la espina particular por la cual oró.
  • También se complace con todas las otras "espinas" que tuvo que sufrir igual (insultos, privaciones, persecuciones, etc.).
  • Él reconoce que es un hombre con muchas espinas, pero está satisfecho - ¡un momento!

¿No es la satisfacción lo que buscamos? ¿No es el contentamiento lo que pensamos encontrar cuando sacamos todas las espinas, las restricciones y los quitagustos? Él continúa afirmando que el soportar las espinas por amor a Cristo, ser débil por amor a Cristo, lo fortalece.

Entonces, este hombre con muchas espinas encuentra satisfacción y fuerza, lo mismo que buscan las personas que quieren sacar todas las espinas de la vida. ¿Cuál es el punto, cuál es la diferencia?

Aguantar las espinas por amor a Cristo (con y por la fe en Jesús) produce el mismo resultado (satisfacción y fuerza) que se supone entrega el sacar todas las espinas. La única diferencia es que uno jamás podrá sacar todas las espinas; siempre estarán de alguna forma u otra. Entonces, para el cristiano, el someterse a las espinas que Dios elige dejar en su carne, en su vida es realmente la manera de elevarse sobre la búsqueda común de la felicidad y el poder y alcanzar para uno mismo verdadera satisfacción y fuerza mediante Jesucristo.

Así que entre más débil soy, más fuerte es Cristo en mí. Entre menos soy, más de Él se ve. Entre más pobre soy en este mundo, más rico soy en Cristo. Entre más espinas en mi vida, más mi dependencia y por consiguiente mi satisfacción en Cristo. Hay un dicho que dice, "Todos quieren ir al cielo, pero nadie quiere morir." De la misma manera pareciera que "Todos quieren más de Jesús en sus vidas, pero nadie quiere las espinas que nos acercarían a Él."

Resumen

No siempre nos damos cuenta, pero la respuesta de Dios a la petición de Pablo es todavía la misma respuesta a nuestras oraciones en cuanto a las varias "espinas" con las cuales luchamos. Cuando aplicamos estas palabras a nosotros mismos, vemos que la gracia de Dios es realmente suficiente en todo ahora tal como lo era en esa época:

1. Su gracia aún es suficiente para suplir nuestras necesidades.

Ya sea comida, albergue o ayuda con problemas y enfermedades, Dios aún nos suple de acuerdo con Su gracia, la cual es sin límite. No hay por qué confiar en las riquezas del mundo o el poder del hombre, la gracia de Dios es suficiente para suplir cada necesidad que tengamos; solo tenemos que pedir, confiando en Él (Mateo 6:25-34)

2. Su gracia aún es suficiente para cubrir nuestros pecados.

Jesús murió una vez por toda persona y todos los pecados (1 Juan 1:9-10). Al acercarse a Dios para recibir perdón dese cuenta de que Su gracia cubre cada pecado que has cometido, no hay por qué temer o preocuparse.

3. Su gracia aún es suficiente para completar nuestra transformación final.

Lo que la Ley no pudo lograr, la gracia de Cristo lo alcanza completamente (Romanos 8:3-4). Nuestra resurrección final a la gloria y exaltación a la mano derecha de Dios es impulsada por la gracia y hay suficiente gracia para transformar cada creyente en un ser eterno. Pablo el Apóstol aprendió que lo que necesitaba no era alivio o más fuerza, sino entender que si tenía la gracia de Dios tendría todo lo que necesitaba para alcanzar todo lo que realmente deseaba.

¿Está la gracia de Dios obrando en tu vida? Empieza a obrar cuando te sometes a Su mandamiento de creer en Jesucristo, arrepentirse de tus pecados y unirse a Él en las aguas del bautismo. La gracia continúa obrando en tu vida mientras te sometes al plan de Dios para tu vida, sea lo que sea, independiente de cuántas espinas el plan incluye. La gracia concluye su obra cuando Jesús viene a buscarte en la muerte o en la gloria para la transformación final y eterna.