Esta lección explora los malentendidos comunes de cómo la gracia y la fe trabajan en la salvación del alma.

Hay varias maneras de explicar la siguiente afirmación: "Somos salvos por gracia por medio de la fe."

  • Debido a la gracia de Dios somos salvos por medio de un sistema de fe.
  • Por la bondad de Dios somos perdonados mediante fe en Jesucristo.
  • Dios es tan misericordioso que nos ofrece salvación basado en nuestra fe, no en nuestra habilidad de ser perfectos.

Creemos que esta enseñanza básica de la religión Cristiana pero a menudo intentamos cambiarlo a otra cosa:

  • Dios provee la gracia, nosotros proveemos la fe
  • La gracia de Dios es que Él revela lo que debemos hacer para ser salvos (el plan de salvación)
  • La gracia de Dios se basa en nuestra fe.

Muchas veces nuestro problema con la gracia es que nos cuesta entender un concepto tan divino y, al ser personas orgullosas y pecadoras, no podemos animarnos a aceptar amor y misericordia que no nos cuesta nada. Generalmente terminamos diciendo que creemos en la gracia pero reducimos esta enseñanza esencial del evangelio a un sistema de ley y obras que no es bíblico. Por ejemplo:

A. Dios provee la gracia, nosotros proveemos la fe

Esta idea dice que la salvación es como un premio dentro de una caja fuerte y Dios provee uno de los números de la combinación (la gracia) que abrirá la caja y nosotros el otro número (la fe). La gracia es la responsabilidad de Dios mientras que la fe es la responsabilidad del hombre. Cada uno aporta algo para producer el resultado final que es la salvación. Hay dos problemas con esta manera de pensar:

1. No contribuimos nada a la salvación

No hay nada que podemos hacer, ni siquiera el creer, que tenga algún valor para producir nuestra salvación. Si la fe pudiese ser contada de alguna manera como algo que contribuimos, pagamos por o hicimos para ganar nuestro perdón y salvación, entonces la pregunta sería, "¿Cuánta fe o fe de qué calidad es necesaria a cambio de la salvación?"

La fe no es algo que damos o entregamos. La fe es la manera en que recibimos el regalo gratis de la salvación. Dios la produjo mediante Jesucristo y la ofrece completamente sin costo a quienes la reciben o aceptan por fe a contrario de quienes intentan ganarlo por obras.

Uno no puede ganar la salvación; no puede recibirla a cambio de algo; no la puede recibir porque la merece; no la puede recibir medianta el conocimiento, la cultura, por obligación, religiosidad o magia. Solo se puede recibir la salvación por fe en Jesucristo.

2. Esto quita la gloria de Cristo.

Si, de alguna manera, podríamos contribuir algo (ej. fe) para obtener nuestra salvación, entonces parte de la gloria por la salvación pertenecería a nosotros. El propóstio de Dios al salvar el hombre por gracia mediante la fe es para revelar la gloria de Jesucristo y el amor del Padre (Juan 3:16; Romanos 3:21-31). Sin embargo, por orgullo, el espíritu humano rehusa ser totalmente incapaz y necesitado de misericordia inmerecida.

B. La gracia es la revelación del "Plan de Salvación."

Algunos creen que Dios demuestra Su gracia al revelarnos el "cómo" ser salvos (oír, creer, confesar, arrepentir, bautizar). Se refiere a esta fórmula como "el Plan de la Salvación" y la revelación de esta formula se considera como la gracia.

He mencionado antes que el "plan de salvación" bíblico es que Dios salvó al hombre por gracia mediante la fe. Este es el plan de Dios para salvar al hombre, estas son las "…cosas a las cuales los ángeles anhelan mirar." (1 Pedro 1:12), y "… del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin." (Romanos 16:25)

El misterio, el secreto, el plan de Dios es que Jesús muriera por los pecados de la humanidad y que el hombre sería salvo por medio de la fe en Jesucristo.

Cuando predicamos "el plan", los "5 pasos", como si fuera el evangelio, predicamos salvación por conocimiento; si conoces y obedeces correctamente el plan serás salvo. Este método dice que la gracia de Dios es que nos ha revelado este plan. Esta idea tiene su lugar en la prédica del evangelio pero no es el evangelio en sí.

La buena noticia (el Evangelio) es que debido a que Dios es bondadoso, mandó a Jesús a pagar el precio de muerte por nuestros pecados y podemos ser perdonados de estos al creer en Él. ¡Esta es la buena noticia, este es el plan!

Esta buena noticia, la gracia produce una de dos respuestas:

  1. Incredulidad, la cual se expresa al rechazar el mensaje y seguir buscando el mundo.
  2. Creencia, que la biblia enseña se expresa correctamente de las siguientes maneras – confesión (de la creencia en Jesús como el hijo de Dios), arrepentimiento (dar la espalda al pecado), bautismo (inmersión en agua) y una vida fiel.

El arrepentimiento, la confesión y el bautismo son maneras visibles que los creyentes expresan su fe en Jesucristo. No son el plan de salvación. No se hacen a cambio de la salvación. Son la manera en que uno recibe la salvación gratuita. Si una persona realmente cree, la Biblia (no la Iglesia de Cristo) dice que su fe será evidente en un reconociemiento abierto de Jesús como el divino Hijo de Dios, un actitud cambiado en cuanto al pecado, un bautismo en agua y una vida fiel (no perfecta) después.

C. La gracia de Dios se basa en nuestra fe.

Esta idea sugiere que nuestra fe se encuentra en la fe misma y no en Cristo (tengo confianza en mi fe, su poder y su precisión). Pero el poder de la fe es determinado por la creencia de tal fe. Por ejemplo, si creo que un árbol es mi Dios, entonces mis oraciones, sin importer cuan sinceras sean, no serán contestadas porque un árbol no tiene poder para contestar súplicas.

El poder que nos salva es Jesucristo. Él es el objeto de nuestra fe. Él es quien salva. Él logra nuestra salvación y contesta nuestras oraciones porque, como Dios, Él tiene le poder de hacerlo.

No es la fuerza o la calidad de nuestra fe sino el objeto de nuestra fe que marca la diferencia. Por ejemplo:

  • Pablo tenía conocimiento religioso, una revelación milagrosa de Jesús, el evangelio completo predicado por Ananías y creyó. Tan fuerte era su fe que inmediatamente después de ser bautizado empezó a predicar a Cristo.
  • El ladrón en la cruz vio a Jesús crucificado perdonar a sus enemigos y pidió ese mismo perdón. No vio ningún milagro, ni visiones, no era religioso; nadie le explicó el evangelio, simplemente creyó en Jesús.

Estos dos hombres fueron salvos iguales, ambos está en el cielo con Dios. ¿Por qué? Porque a pesar de la diferencia en calidad, fuerza y conocimiento de su fe, ambos creyeron en Jesús. ¡El objeto de su fe era el mismo! ¡El resultado de sus oraciones era el mismo!

En este mundo, muchas personas creen (aceptan como verdad) en varias filosofías y religiones. La creencia que lleva a la salvación, sin embargo, es aquella donde la persona acepta como verdad el hecho de que Jesucristo es el Hijo de Dios. Esa creencia en particular expresada en arrepentimiento y bautizmo salva al alma.

No hay que ser envidioso de la fe de otro (ej. conocimiento o religiosidad); no seas orgulloso de tu propio fe; recuerda que la gracia se extienda a quienes creen en Jesús. Nuestra fe es igual y nos salva igualmente si se enfoca en el objeto correcto: Jesús.

Gracia y fe +

Los element de nuestra salvación son la gracia de Dios y nuestra fe pero la Biblia especifica que no son solamente estos. Por ende…

A. Solo por gracia pero no solamente por gracia.

La gracia de Dios es Su bondad y misericordia; Su generosidad y amor. La gracia es el carácter y la actitud de Dios pero no fue solamente Su gracia y actitud que nos salvó, Este carácter y actitud lo motivó a hacer algo.

Sí, es la gracia de Dios que nos salva, pero es una gracia que trabaja para lograr aquella salviación mediante: el establecer la nación judía; el mandar a Jesús, el mandar al Espíritu Santo; el mandar a los Apóstoles; el mandar a la Iglesia.

Solamente la gracia podría y podía trabajar de esta manera para lograr nuestra salvación (no lo podía hacer el orgullo, no lo podía hacer la ley; ni la culpabilidad ni el egocentrismo lo podían hacer; ni la obligación lo podía hacer)…solamente la gracia podía y podría lograr la salvación.

B. De la misma manera, solo por fe pero no solamente por fe.

De la única manera que se puede salvar el hombre es al aceptar este regalo de Dios por fe. No lo puede ganar, merecer, cambiar, conocer, o servir a Dios por él. La fe es el único canal por el cual se reciben el regalo del perdón y la vida eterna. Sin embargo, la fe es viviente, no solamente un concepto; no solamente un pensamiento.

Si la gracia no hubiese actuado, el hombre no habría sido salvado. De la misma manera, si la fe no actúa, no se expresa, no se muestra ser verdadera fe en Cristo, no puede recibir la salvación.

La naturaleza misma de la gracia es que tiene que hacer algo (ej. crear, bendecir, salvar, etc.) si no lo hace no es gracia.

La naturaleza misma de la fe es que debe ser probada (ej. demostrar su autenticidad). No es una fe bíblica, salvadora al menos que lucha por demostrarse auténtica. La Biblia describe cómo una fe se muestra sincera, y cómo una fe genuina florece. Dios no exige que una semilla de rosa se convierta en una rosa, está programada a llegar a ser rosa si se siembra apropiadamente. De la misma manera, si las semillas de la fe cristiana se siembran en un corazón creyente producirán arrepentimiento, el reconocimiento de Cristo como Señor, la disposición de ser bautizado, un anhelo de seguir a Cristo, el odio al pecado, un anhelo del cielo, un amor a la iglesia, el deseo de conocer y obedecer la Palabra, etc. ¡La fe produce estas cosas naturalmente!

Somos salvos por gracia (una gracia que obra para lograr nuestra salvación) mediante la fe (una fe que se muestra sincera por lo que produce).

Quienes tienen un problema con la gracia

Hay un peligro que ciertos individuos en la iglesia no aceptarán la gracia bajo los términos de Dios. También existe el peligro que intenten aceptar a Cristo sin aceptar la gracia que Él ofrece.

El Señor advierte sobre estos peligros en sus prédicas:

1. Simón el Fariseo - Lucas 7:36-50

36Uno de los fariseos pidió a Jesús que comiera con él; y entrando Él en la casa del fariseo, se sentó a la mesa. 37Había en la ciudad una mujer que era pecadora, y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38y poniéndose detrás de Él a Sus pies, llorando, comenzó a regar Sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba Sus pies y los ungía con el perfume. 39Pero al ver esto el fariseo que lo había invitado, dijo para sí: «Si Este fuera un profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, que es una pecadora».
- Lucas 7:36-39

¿Qué buscaba Simón de Jesús? Quería asociarse con Él como maestro, quería escucharlo predicar, quería compartir su popularidad. ¿Qué no quería Simón? No quería darle a Jesús el respeto merecido; no quería necesitar misericordia; no quería ofrecer gracia a la mujer.

Los Fariseos esperaban un tiempo para incluir a Jesús en su grupo de "maestros". Al fin de cuentas, Él era un maestro dinámico y popular. Lo que no querían era necesitar misericordia ni estar obligados a ofrecer misericordia a otros. Si uno necesita misericordia tiene que estar dispuesto a ofrecerla a otros también. Sus corazones se habían endurecidos porque no veían la necesidad de la misericordia de Dios para sus propias vidas y raramente sintieron el impulso (un impulso que ablanda corazones) de ofrecer misericordia a otros. Su pecado era arrogancia basada en su creencia de su moralidad superior.

2. Jonás

Los judíos en los tiempos de Jonás odiaban a los asirios y con razón: los asirios les habían atacado, los obligaban a pagar tributos y eran idólatras paganos.

Jonás fue llamado por Dios a ir y predicar a los habitants de Nínive (la ciudad capital de Asiria). Conocemos la historia como respondió Jonás al llamado e intentó huir. Pero es evidente que su motivación de huir y no hacer la voluntad de Dios es que no podía aceptar la actitud de gracia de parte de Dios hacia sus enemigos.

Jonás felizmente aceptó la gracia por sí mismo pero no estuvo dispuesto a que Dios la extendiera a otro, ¡mucho menos su enemigo! Por ejemplo:

  1. Cuando al principio fue mandado a predicar arrepentimiento a Nínive huyó no queriendo obedecer la voluntad de Dios. En capítulo 4:2, Jonás admite por qué lo hizo: no fue por pereza, incredulidad o miedo, huyó porque conocía de la gracia de Dios. Sabía que si ellos arrepintieran Dios los perdonaría y no quería ser el instrumento por el cual la gracia de Dios llegara a sus enemigos (enemigos de Jonás).
  2. Después de que fue tragado por el pez y rescatado por la gracia de Dios, finalmente fue y predicó a los habitants de Nínive. Cuando ellos se arrepintieron Jonás se enojó mucho – no con los ninevitas sino con Dios.

Los ninevitas no tenían que circuncidarse; no tenían que guardar la ley judía; no tenían que retribuir todo lo que habían quitado de lo judíos; no tenían que corregir todo el mal que habían hecho al pueblo de Jonás. Dios simplemente los perdonó porque creyeron el mensaje y se arrepintieron. Por Su gracia recibieron perdón por medio de la fe.

Jonás estuvo tan molesto que en el capítulo 4 versículo 8 dice, "Mejor me es la muerte que la vida." Jonás se enojó porque Dios fue demasiado bueno, demasiado bondadoso y lleno de demasiada gracia hacia los enemigos de Jonás.

3. Los obreros contratados – Mateo 20

1»Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. 2Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3Salió después como a la hora tercera, y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo; 4y a estos les dijo: "Vayan también ustedes a la viña, y les daré lo que sea justo". Y ellos fueron. 5Volvió a salir como a la hora sexta y a la novena, e hizo lo mismo. 6Y saliendo como a la hora undécima, encontró a otros parados, y les dijo: "¿Por qué han estado aquí parados todo el día sin trabajar?". 7Ellos le dijeron: "Porque nadie nos ha contratado". Él les dijo: "Vayan también ustedes a la viña".

8»Al atardecer, el señor de la viña dijo a su mayordomo: "Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos y terminando con los primeros". 9Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario. 10Czuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno. 11Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado, 12diciendo: "Estos últimos han trabajado solo una hora, pero usted los ha hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del día". 13»Pero respondiendo el hacendado, dijo a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario? 14Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti. 15¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O es tu ojo malo porque yo soy bueno?". 16Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos».
- Mateo 20:1-16

Nótese que los obreros contratados por la jornada completa se enojaron. ¿Por qué? ¿Cree que tenían razón por enojarse? La mayoría de personas sienten que esta situación es injusta, sin embargo:

  • Nadie fue engañado. Todos recibieron sueldo.
  • Los obreros contratados de jornada completa recibieron el slario acordado desde el principio.
  • A nadie le concierne ni deben juzgar al dueño por cómo el usa su dinero.
  • En el principio los obreros de jornada completa estaban contentos de encontrar trabajo y recibir un sueldo justo.

¿Cuál es la verdadera razón por la cual se enojaron? Se molestaron por la generosidad del dueño. Parecía ser más generoso con unos que con otros.

Pasaron por alto el hecho que tenían un jefe bondadoso quien había sido generoso con ellos primero y después con los otros. Darles trabajo por un sueldo justo cuando no tenían trabajo fue generoso. Dar a otros que no habían trabajado toda la jornada el mismo sueldo también fue generoso.

No podemos aceptar una cantidad de generosidad para nosotros mismos y entonces quejarnos si otro también recibe beneficios de la generosidad de esa misma persona.

Los obreros de jornada completa sintieron que había "ganado" su sueldo y querían que todos tuviesen que ganarlo también. Algunos cristianos son así porque piensan que han ganado la gracia de Dios. Los judíos pensaban que lo habían ganado por ser el pueblo elegido de Dios.

Los obreros que llegaron más tarde no confiaron en su trabajo sino en su jefe para hacer lo correcto y fueron recompensados por su fe, no por su trabajo.

La base de la gracia es la confianza. Dios la ofrece a quienes confían en Él, no a quienes piensan haberlo ganado de alguna manera.

4. El Fariseo y el Publicano – Lucas 18

9Dijo también Jesús esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 10«Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. 11El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 12Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano". 13Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, ten piedad de mí, pecador". 14»Les digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será engrandecido».
- Lucas 18:9-14

¿Cuál es la diferencia entre estos dos hombres en cuanto a la gracia de Dios?

  • El Fariseo pensaba merecerlo. El Publicano lo necesitaba.
  • El Fariseo no quería necesitarlo. El Publicano no quería morir.
  • El Fariseo jamás conoció a Dios. El Publicano encontró paz en los brazos de la gracia de Dios.

El Fariseo se hubiese molestado si pudiera haber sabido lo que Dios había hecho.

Responda a la siguiente pregunta en su propia mente: siendo perfectamente honesto, ¿con quien se identifica más, el Publicano o el Fariseo?

La realidad de la situación es que todos nos encontramos en la condición del Publicano aun si no nos damos cuenta.

Conclusión

Todos tenemos problemas con la gracia de vez en cuando:

  • Nos cuesta perdonarnos a nosotros mismos y no podemos aceptar que Dios nos perdonará aun si nosotros no nos queremos perdonar.
  • Nos enojamos cuando otros quienes nos han herido encuentran el perdón de Dios mientras todavía estamos resentidos con ellos.
    • Por ejemplo, conocí de una mujer que se molestaba al pensar que su marido, quien la había abandonado, podría ser perdonado y empezar una vida nueva. Quería que él sufriera, que no recibiera perdón.
  • Tenemos problemas con quienes profesan ser cristianos pero quizás no están de acuerdo con nosotros en cada punto de doctrina. Claro que hay algunas cosas que no se pueden transitar.
    • Por ejemplo, no podemos llamar hermano o hermana en el Señor a una persona que no ha sido salvado por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo.

Sin embargo, a quienes rehúsan permitir que la gracia de Dios alcance a quienes puedan tener una vision diferente en cuanto a los "últimos tiempos" que nosotros, o que adoran de otra manera que nosotros. ¿Acaso la gracia de Dios solo cubre falta moral? ¿Qué tal una falta de entendimiento o una legítima y sincera diferencia de opinion?

No digo que tenemos que cambiar lo que creemos sea bíblico en las áreas de moralidad y adoración. Simplemente digo que la gracia de Dios es para pecadores. Y ciertamente todos nosotros somos pecadores, incluyendo aquellos que fallan en cuanto a ciertos temas doctrinales.

Los Fariseos era expertos en discriminación contra quienes no entendían o practicaban lo más mínimo de la Ley. No seamos así.

Podemos aceptar a quienes Dios acepta sin aprobar sus errores. ¿Cómo podemos amar y enseñar a otros si no extendemos la misma gracia a ellos que Cristo tan amablemente nos extendió a nosotros?

Recordemos que cada vez que nos negamos a reconocer y permitir que la gracia de Dios alcance a otro, automáticamente impedimos el flujo de la gracia de Dios hacia nosotros mismos.

Recordemos también de predicar el verdadero plan de salvación para poder animar a una verdadera y duradera conversión de aquellos quienes son salvos por la gracia mediante la fe en Jesucristo, no por obras, perfeccionismo, conocimiento, o esfuerzo.