Juan describe la reacción de Juan el Bautista ante el crecimiento del ministerio de Jesús y la decadencia del suyo propio.
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A lo largo del estudio del evangelio de Juan, hemos ido manteniendo la mirada abierta a los tres hilos o temas que Juan entrelaza en una narrativa única: Jesús mostrando de diversas formas su naturaleza divina y humana; gente reaccionando con fe; otros reaccionando con incredulidad.

En el siguiente pasaje, el apóstol Juan registra el último testimonio de fe en Jesús por Juan el Bautista y obtenemos información sobre la comprensión tan diversa que entre la gente de aquellos días había sobre el bautismo:

Bautismo - 3:22-26

En el versículo 21 del capítulo tres tenemos la última conversación de Jesús con Nicodemo. No sabremos de Nicodemo ya más, hasta más adelante, cuando defienda a Jesús ante el Sanedrín y ayudará a José de Arimatea a enterrar al Señor.

Vs. 22 – Después de esto vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estaba allí con ellos, y bautizaba.

Juan retoma la historia de Jesús cuando se dirige a Judea para predicar y bautizar, junto con sus discípulos, dejando la ciudad atrás. Un poco más adelante, en el capítulo 4:2, Juan aclara que Jesús no bautizaba, sino que eran sus discípulos quienes llevaban a cabo esta función. Él hacía la predicación y ellos bautizaban a quienes respondían.

La Biblia menciona el bautismo con bastante frecuencia y me gustaría hacer una pausa aquí para observar esta cuestión más de cerca y que podamos entender las diversas referencias al bautismo que Juan efectuará a medida que avanzamos.

Bautismo - la palabra

La palabra en sí, no es una palabra española sino más bien una versión españolizada de la palabra griega BAPTIZO. Esta palabra proviene de una palabra raíz que significaba mojar o abrumar. Se usaba también para describir algo que se cubría o se sumergía en agua (por ejemplo, un barco que se hunde o se cubre de agua).

En el Nuevo Testamento se utilizó principalmente para describir el rito religioso de purificación con agua donde la persona era cubierta o sumergida en agua indicando con ello una purificación o limpieza espiritual.

Debido a su naturaleza especial, a la hora de traducir el vocablo se mantuvo simplemente en su forma griega, al que se sustituyó la "P" por una "U" y se añadió el sufijo -ISMO, deviniendo BAUTISMO.

Bautismo - la práctica

Había muchos tipos de bautismo en la experiencia religiosa judía, por lo que la gente en ese tiempo estaba familiarizada con las muchas referencias hechas acerca del bautismo:

1. Bautismo y lavamiento de sacerdotes (Juan 2:6)

Los sacerdotes practicaban la purificación de los objetos con agua. Los prosélitos al judaísmo debían circuncidarse, bautizarse y ofrecer sacrificios.

2. Bautismo de Juan el Bautista

Inmersión en agua para el perdón de los pecados y la preparación para el reino venidero. Una expresión de fe que en ese momento estaba al alcance de todos.

3. Bautismo de sufrimiento (Marcos 10:38)

Aquí el término se refiere a la idea de sentirse abrumado, cubierto de sufrimiento y no de agua. Se dice que Jesús se hallaba inmerso en el sufrimiento.

4. Bautismo de fuego (Mateo 3:11; 1 Corintios 3:13)

Esta fue una referencia a la prueba y el juicio. En Corintios 1, Pablo dice que las obras de los salvados serán probadas por fuego, juzgadas por así decirlo. Para los inconversos, el fuego del juicio es castigo y sufrimiento (inmersos en sufrimiento).

5. Bautismo con o en el Espíritu Santo (Juan 1:33)

Esta es una referencia a Jesús entregando el Espíritu a otros. Es también el cumplimiento de una promesa del Antiguo Testamento. Pedro cita al profeta Joel al decir que, cuando el Mesías venga, esa promesa será cumplida (Hechos 2:17).

Y ¿cómo cumplió Jesús este bautismo con el Santo Espíritu, esa cobertura o inmersión de Sus discípulos en el Espíritu Santo? Lo hizo de diferentes formas dependiendo del momento temporal:

A. Durante el tiempo anterior a Su venida

En el Antiguo Testamento solo unos pocos fueron bautizados o sumergidos en el Espíritu Santo. Patriarcas, líderes y profetas fueron empoderados para administrar al pueblo de Dios de manera especial, pero esto era raro y solo unos pocos fueron bendecidos así.

B. Durante el tiempo del ministerio de Jesús

Jesús mismo fue colmado del Espíritu Santo en Su bautismo y en Su presencia bendijo a otros con las manifestaciones del Espíritu Santo. Sus milagros mostraron el poder del Espíritu; Sus enseñanzas revelaron la palabra del Espíritu.

C. Tras la resurrección de Jesús

Después de Su resurrección, Jesús entregó el Espíritu Santo de tres maneras:

  1. Dio el Espíritu Santo a Sus Apóstoles y ellos lo entregaron a su vez a algunos discípulos para capacitarlos a hacer milagros y confirmar así que su predicación era verdadera (Hechos 2:1-4).
  2. Dio, a todos los que creyeron en él y obedecieron el evangelio en arrepentimiento, el bautismo del Espíritu Santo para que habitara dentro de ellos (Hechos 2:38). (Nota: la diferencia entre morar y empoderar. Obtener lo primero no atribuye lo segundo)
  3. Derramó el Espíritu Santo sobre el mundo entero proporcionando la Palabra del Espíritu Santo en la Biblia, disponible para todos (2 Timoteo 3:16).

De este modo, cuando hablamos del bautismo con o en el Espíritu Santo, estamos hablando de Jesús dando el Espíritu a otros, bajo estas diferentes formas, a lo largo de estos distintos períodos de tiempo.

6. El bautismo del Nuevo Testamento o el bautismo de Jesús (Marcos 16:16)

De todos los bautismos mencionados, éste es el que aún hacemos y debemos hacer hoy.

El bautismo de Jesús fue autorizado por Él en Mateo 28:18-20. Era necesario para todo aquél que creyera en Su resurrección (Hechos 2:38). Entre otras cosas, fue y es realizado para el perdón de los pecados y para la recepción del Espíritu Santo. Este es el único bautismo que ahora se requiere; el único bautismo que queda (Efesios 4:5).

El bautismo de Jesús elimina y reemplaza a todos los demás:

  • No hay necesidad de ritos de purificación judíos, la sangre de Cristo purifica y entramos en contacto con esa sangre en el bautismo (Romanos 6:3).
  • El bautismo de Juan se ha cumplido, el reino ha venido.
  • El bautismo de sufrimiento fue realizado; Cristo ha muerto y está resucitado.
  • El bautismo de fuego es una expresión de juicio y no un mandamiento para ser obedecido.
  • El bautismo con el Espíritu Santo fue dado a los Apóstoles y puesto a disposición de todos a través del evangelio.

El único bautismo que queda por predicar y practicar es el bautismo ordenado por Jesús, practicado por los Apóstoles, registrado en la Palabra: el bautismo en agua por inmersión para el perdón de los pecados y la morada del Espíritu.

En nuestra breve reseña hemos examinado los diversos significados del bautismo que tanto los judíos como los cristianos tenían en aquel momento. También hemos examinado los mandamientos de Jesús respecto del bautismo que Él quiere que sus Discípulos reciban, la manera de hacerlo y lo que ocurre espiritualmente cuando lo recibimos.

Podemos cerrar aquí este subapartado y volver a nuestro pasaje principal, donde Juan dice que Jesús y Sus discípulos estaban predicando y bautizando en el área donde Juan el Bautista y sus discípulos estaban haciendo lo mismo.

Pregunta: ¿Qué bautismo estaba predicando Jesús en este tiempo?

Respuesta: El bautismo de Juan el Bautista (dirigido a prepararse para la venida) porque no se había completado la obra de salvación todavía. Sólo tras Su muerte y resurrección, Jesús manda bautizar en Su nombre para la recepción del Espíritu Santo. En este momento todavía está predicando el bautismo de Juan.

Vs. 23-26 – Juan también bautizaba en Enón, cerca de Salim, porque allí había mucha agua; y muchos venían y eran bautizados. Porque Juan todavía no había sido metido en la cárcel. Surgió entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación. Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien diste testimonio, está bautizando y todos van a Él.

Si uno viera cuán seca y rocosa se halla la mayor parte de la tierra allí, se daría cuenta de lo especial que era un lugar con "mucha" agua para una persona cuyo ministerio consistía principalmente en bautizar o sumergir.

Observamos también que comienza a producirse una cierta confusión entre los discípulos de Juan el Bautista. Téngase en cuenta que fue un "Judío" el centro de la disputa. El término Judío se usó para describir a los enemigos de Jesús y, por lo tanto, era una persona no simpatizante de Juan o de Jesús. Los discípulos de Juan percibieron comentarios sobre qué bautismo era superior (probablemente por el Judío y probablemente con el deseo de sembrar discordia). Así que acuden a Juan para resolver el asunto. Podemos notar su decepción al verse decrecer en número. Estaban con Juan, pero ¿realmente habían entendido su mensaje? Muchas veces los discípulos inmaduros confunden fidelidad con "espíritu de fiesta".

Nótese de nuevo como las dos corrientes de creencia (los que venían a ser bautizados) y de incredulidad (el Judío que causó la disputa) se tejen como telón de fondo constante en la narrativa principal. Juan responderá a la pregunta de sus discípulos y, al hacerlo, dará su último testimonio de fe.

El testimonio de Juan acerca de sí mismo - vs. 27-28

Vs. 27 – Respondió Juan y dijo: Un hombre no puede recibir nada si no le es dado del cielo.

Primero, Juan lleva a cabo una declaración general diciendo que todo lo que uno tiene viene de Dios. En su caso, se refiere a su ministerio. Los dones y las oportunidades para servir provienen de Dios y Él puede llévarselos también. Esto debería hacernos prestar atención y ser buenos administradores, no orgullosos, porque todo viene de Él y todo puede ser arrebatado.

Vs. 28 – Vosotros mismos me sois testigos de que dije: «Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de Él».

Aquí Juan hace una declaración específica sobre su propio y único rol. Repite y confirma cuál era su papel, ser un precursor, uno que prepararía el camino para el Cristo. Su ministerio fue la culminación de toda profecía e historia de la nación judía contenida en el Antiguo Testamento. Juan lo sabía y llevó a cabo la tarea que Dios le había encomendado.

El testimonio de Juan acerca de su ministerio – vs. 29-30

Vs. 29-30 – El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado. Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya.

Está satisfecho de haber entendido correctamente y haber cumplido su ministerio. Lo compara con el papel del "mejor hombre " en una boda, muy ocupado antes del gran día, pero que una vez llega el día de la boda su papel disminuye. Vemos la actitud humilde de Juan al aceptar su papel decreciente y el rol principal y en constante aumento de Jesús.

La humildad no es hablar en voz baja o no tener opinión.La humildad es permitir que se haga la voluntad de Dios en tu vida en lugar de la tuya. También notamos su alegría al ver la voluntad de Dios cumplida en la llegada de Jesús. Juan testifica que lo que está sucediendo (él está disminuyendo y Jesús está aumentando) estaba en el plan de Dios y está feliz de que esto ocurra.

El testimonio de Juan acerca de Cristo - vs. 31-36

Juan está todavía hablando con sus discípulos y termina sus comentarios con un testimonio final sobre Jesús. Con ello responderá tres preguntas acerca de Jesús que no se han expresado pero que permanecen en el aire a medida que disminuye su ministerio y aumenta el del Señor.

1. Por qué él debe disminuir y Jesús aumentar

Vs. 31 – El que procede de arriba está por encima de todos; el que es de la tierra, procede de la tierra y habla de la tierra. El que procede del cielo está sobre todos.

La razón se volverá bastante evidente. Juan es de abajo, humano, como todos los hombres. Jesús es de arriba, el Dios / Hombre, el más grande de todos. Es natural que éste sea el progreso de los eventos.

2. ¿Cómo reaccionará la gente a Jesús?

Vs. 32 – Lo que Él ha visto y oído, de eso da testimonio; y nadie recibe su testimonio.

Jesús expresará la verdad de Dios, pero los hombres, en su mayor parte, no creerán. Y considerando las enseñanzas de Jesús, Su vida pura, Sus milagros y resurrección, la incredulidad constituyó un pecado grave. La reflexión de Juan es que la condena es merecida dado el testimonio que se dio.

3. ¿Todos fueron incrédulos?

Vs. 33-36 – El que ha recibido su testimonio ha certificado esto: que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, pues Él da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha entregado todas las cosas en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

Juan concluye diciendo que no todo el mundo fue incrédulo. Aquellos que creyeron en las palabras de Jesús, fueron literalmente diciendo: ¡Dios realmente existe!

La palabra verdad en griego significa "manifiesto, no oculto". Y saben esto acerca de Dios por Jesucristo, porque Él viene y habla de Dios. La única forma de reconocer a Dios es reconocer a Jesucristo; negar a Cristo es negar a Dios. El destino eterno de cada uno fue decidido por la forma en que respondió a Cristo.

Juan el Bautista creyó esto acerca de Cristo y el testimonio que hace a sus discípulos para que crean y sigan a Jesús también testimonia. Al hacer esto, completa y cumple gozosamente su ministerio.

Epílogo

Capítulo 4, vs.1-3 – Por tanto, cuando el Señor supo que los fariseos habían oído que Él hacía y bautizaba más discípulos que Juan (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea y partió otra vez para Galilea.

Sabemos que los números de los versículos y los títulos de los capítulos fueron añadidos mucho después los evangelios originales fueran escritos, por lo que hay algunas divisiones incómodas.

El capítulo 4:1-3 es, en realidad, un puente entre lo que sucedió en Judea con los discípulos de Juan y Jesús dejando atrás esta área para regresar a su zona de origen en el norte, a los alrededores del mar de Galilea.

Téngase en cuenta que lo que Le mueve a cambiar de ubicación son las noticias de que está aumentando el interés de los Fariseos por él, dado que Su ministerio ha crecido. Se convertirían en sus críticos y enemigos más feroces; pero no queriendo una confrontación tan pronto, Jesús se va a los entornos más tranquilos y amigables de Su hogar en Galilea.

Con ello finaliza una sección donde observamos muchas descripciones de personas que creen (Juan y muchos de sus discípulos) así como de aquellos que no creen (algunos de los discípulos de Juan, los Judíos y los Fariseos). En nuestra próxima lección volveremos a ver, una vez más, Jesús mostrando, a través de Sus enseñanzas y milagros, una vez más Su naturaleza de Dios / Hombre.

Tarea de lectura: Juan 4:1-42