En esta lección, Mike resume el plan de salvación de Dios que se mantiene en secreto de los ángeles y los profetas.
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Estamos estudiando el evangelio de Juan y observando cómo Jesús mismo está representado en Juan.

Lo vemos descrito como el Dios/Hombre, el que ostenta una naturaleza física y divina. También vemos temas recurrentes de creencia e incredulidad entre aquellos que entraron en contacto con el Señor. Juan teje hábilmente estos tres temas juntos en una sola narrativa.

También hemos examinado el diálogo mantenido entre Jesús y un líder de Israel llamado Nicodemo. En su conversación, Nicodemo trató de entender cuanto Jesús le reveló acerca de los requisitos necesarios para entrar en el reino de Dios. Nicodemo aceptó que los milagros que hizo Jesús procedían de Dios, pero tuvo dificultades para aceptar que Jesús mismo era divino y era el objeto de la fe.

En esencia, Jesús el Dios/Hombre estaba revelando a Nicodemo el "misterio" que se había mantenido en secreto durante tanto tiempo. Este "misterio", como lo llama Pablo en Romanos 16:25, era el camino para obtener la vida eterna. Jesús dijo que Nicodemo tenía que cambiar y renacer en el agua.

Por supuesto, fue difícil para Nicodemo entenderlo, porque Jesús aún no había muerto en la cruz y resucitado, pero por ahora, en preparación de todo ello, el cambio que necesitaba llevar a cabo era aceptar con humildad y en obediencia a Jesús y ser bautizado para la purificación de su alma. Más adelante, a medida que el evangelio sería predicado y los detalles del reino explicados, Nicodemo podría comprender más plenamente el significado y el valor de lo que Jesús estaba ofreciéndole.

Como dije anteriormente, Juan 3:16 resume el plan de Dios y el propósito de enviar a Jesús. Ahora me gustaría revisar ese plan de salvación, compararlo con otros planes y examinar las impresiones de Jesús sobre el plan y por qué fue rechazado mayormente.

El plan de Dios: la salvación por la fe

Cuando estudiamos otras religiones importantes del mundo, vemos que también contienen planes de salvación. Las principales religiones han sido divididas tradicionalmente en 4 grupos principales que se enumeran a continuación con las fechas generales de su origen.

Religiones del Próximo Oriente (Oriente Medio/Oeste/Norte)

Las religiones del Próximo Oriente y sus subdivisiones son aquellas con las que estamos más familiarizados. E incluyen:

  1. El Judaísmo (1400 AC) – Su concepto de salvación está fundamentado en la obediencia a la Ley de Moisés y la identidad cultural.
  2. El Zoroastrismo (600 AC) – La salvación se fundamentó en la realización del bien y de ciertos rituales de adoración, especialmente con fuego.
  3. El Islam (600 DC) – La salvación se fundamenta en completar los 5 pilares: a) confesión ("Hay un solo Dios y Mahoma es su profeta"); b) limosna (dar 2.5% - "Zakat"); c) oración diaria ("Dios es grande"); d) ayuno (durante los días sagrados - Ramadán); e) peregrinaje a La Meca, la ciudad santa. La JIHAD (guerra santa) garantiza la salvación.
  4. Cristiandad (40 DC) – Cuando estudias religión comparativa, el cristianismo es clasificado como perteneciente a las religiones de Oriente Próximo. Discutiremos su plan o concepto de salvación más adelante. La salvación es por fe.

Religiones orientales (principalmente India)

La mayoría de las religiones orientales se parecen entre sí. Hay muchas pero tres son la fuente. Apuntan al mismo objetivo, pero siguen diferentes caminos.

  1. El Hinduismo (la religión organizada más antigua que todavía existe) - El concepto de salvación para los hindúes es la mejora continua de uno mismo, de varias maneras durante una serie de vidas hasta que uno alcanza el "MOKSHA". Una fusión con la deidad; no un ser personal sino más bien una "fuerza de la naturaleza en el que te fusionas inconscientemente". Como una gota de agua cayendo en el océano.
  2. El Jainismo (500 AC) - La salvación viene por la renuncia total a la carne y a sus placeres (sexo, relaciones personales, posesiones personales). Así es como se llega al "MOKSHA".
  3. El Sijismo (1400 DC) - Amor de Dios, hacer el bien es el camino al "MOKSHA".

Religiones del Lejano Oriente (asiáticas)

  1. El Confucionismo (500 AC) – Desarrollando virtudes personales, especialmente en los líderes. Sin adoración formal o deidad. La madurez social fue la salvación para la sociedad.
  2. El Sintoísmo (Japón) - No tenían un concepto de salvación, excepto para mantener la supremacía de la nación japonesa. La veneración de los antepasados familiares fue el principal ritual de adoración.
  3. El Budismo (500 AC) - Abandonando el deseo físico de poseer cosas permite a una persona ser libre. En la liberación del deseo de poseer está la salvación. El método es renunciar a todo; cuando dejes de ser, entonces tu devendrás NIRVANAH.
  4. El Taoísmo (600 AC) - Estar en armonía con lo que a uno le rodea, porque no tienes poder para cambiar quién o qué eres. La salvación viene del equilibrio entre el Ying y el Yang; en adaptarse al entorno de uno. No hay un más allá (conciencia).

Religiones diversas

Algunas no encajan en ninguna categoría, pero se practican ampliamente.

  1. El Animismo - No es una religión formal u organizada. Son creencias comunes entre los pueblos primitivos, de diversas regiones. La salvación en las religiones animistas (vudú, por ejemplo) se logra apaciguando a los espíritus con regalos y encontrando formas de estar a salvo de ellos.
  2. El Naturalismo (1700 DC) - No es una religión sino un sistema de creencia. Encontrar la felicidad y la satisfacción en este mundo por autorrealización porque no hay Dios.

Cada una de las doce religiones principales que he descrito brevemente tiene su concepto de salvación. Aunque tienen diferentes enfoques, once religiones tienen sólo tres vías para que el individuo obtenga la salvación:

  1. Haciendo ejercicios religiosos.
  2. Haciendo buenas obras.
  3. Haciendo una combinación de meditación y ascetismo.

Cuando se trata de salvación, solo ofrecen dos posibles escenarios de lo que sería esa salvación:

  1. Paraíso físico (ahora o después)
  2. Absorción en un poder mayor, inconscientemente

La mayoría de la gente en la tierra ha buscado estos dos objetivos siguiendo estas tres vías mientras se practica una de estas once religiones principales.

Cuando miramos la discusión de Jesús con Nicodemo, vemos otra visión de la salvación que se persigue de una manera radicalmente diferente.

La religión y la salvación de Dios

En los cursos de religión comparada de la universidad el cristianismo es colocado como la cuarta religión principal de la sección del Próximo Oriente. Es colocada aquí porque histórica y geográficamente es similar a las otras tres, pero ahí es donde toda similitud termina.

El cristianismo es una religión. Sin embargo, en virtud de su profecía cumplida, de los milagros presenciados, de la revelación escrita y del impacto en el mundo, forma una clase por sí misma. Ninguna otra religión se acerca siquiera.

En Juan 3:14-16, Jesús revela el plan de salvación de Dios y la respuesta del hombre al mismo, es por eso que le he dedicado tanto tiempo.

En los versículos 14-15, Jesús resume la esencia del plan de Dios para salvar al hombre uniendo un evento del pasado con un evento que iba a tener lugar en el futuro.

Vs. 14-15 – Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna.

Ahí, Jesús explica a Nicodemo el plan que Dios tenía para el cambio (salvación), que anticipó en el Antiguo Testamento y que lograría a través de Él, en un futuro próximo. El episodio con la serpiente en el desierto fue un anticipo de Su método de salvación.

Partieron del monte de Hor, por el camino del mar Rojo, para rodear la tierra de Edom, y el pueblo se impacientó por causa del viaje. Y el pueblo habló contra Dios y Moisés: ¿Por qué nos habéis sacado de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay comida ni agua, y detestamos este alimento tan miserable. Y el Señor envió serpientes abrasadoras entre el pueblo, y mordieron al pueblo, y mucha gente de Israel murió. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra el Señor y contra ti; intercede con el Señor para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moisés intercedió por el pueblo. Y el Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y este miraba a la serpiente de bronce, vivía.
- Números 21:4-9

En esta historia podemos ver los principios espirituales en acción:

  1. La desobediencia es pecado.
  2. La pena por el pecado es el sufrimiento y la muerte.
  3. La salvación del pecado y la muerte se logra cuando Dios provee expiación o pago por el pecado y el hombre cree y confía en que la expiación de Dios quita su pecado y así lo salva.

En la historia del Antiguo Testamento, la desobediencia y la murmuración de la gente era pecado. La pena fue infligida por serpientes venenosas enviadas por Dios. La expiación fue representada por la figura de bronce en el poste. La respuesta de fe y confianza fue expresada cuando la gente miró a la serpiente de bronce unida al poste.

En Juan 3:15, Jesús mira hacia adelante Su crucifixión y la establece como la expiación final de Dios o el pago por todos pecados. Los pecados son todo acto de desobediencia por todos nosotros. La penalidad no la conforma solo serpientes venenosas, sino la muerte eterna del infierno. La expiación de Dios es la vida perfecta de Jesús ofrecida como sacrificio en la cruz del Calvario. La respuesta de fe y confianza en Jesús ahora se expresa en arrepentimiento y bautismo, como ha sido explicado antes a Nicodemo.

La salvación y el camino a ella se resumen en el versículo 16.

Vs. 16 – Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Vemos que la salvación de Dios no es un ciclo continuo de vida que termina en el olvido, ni en un paraíso de placer físico. Es una experiencia de vida individual, personal e interminable con un nuevo cuerpo a un nivel y en una dimensión que sólo puede ser parcialmente descrito con términos como paz, alegría, pureza, poder, amor, sabiduría, etc.

El camino a la salvación de Dios no es la mediación, el misticismo o la filosofía; tampoco la realización de ejercicios religiosos; o la realización de buenas obras; ni la negación del cuerpo. Algunas de estas cosas tienen valor, pero sólo en el contexto de la vivencia cristiana.

No, el camino a esta salvación es a través de la fe en Jesucristo expresada al principio mediante el arrepentimiento y el bautismo y, luego, vivida a través del amor a los demás gracias a Él.

La razón por la que Dios puso en marcha este plan es su gran amor por el mundo. La justicia de Dios envía juicio y castigo por el pecado. El amor de Dios envía a Cristo para absorber el castigo y ofrecer perdón basado en la fe.

La razón por la que estos otros sistemas religiosos fracasan es porque ninguno proporciona a la humanidad lo que necesita, la expiación por el pecado.

Jesús revela a Nicodemo el plan de salvación (Cristo muere por los pecados de los hombres); y el camino o respuesta a la salvación: fe en Cristo expresada en arrepentimiento y bautismo. Él también revela el motivo de la salvación: el gran amor de Dios.

La respuesta del hombre al plan de Dios

En su diálogo con Nicodemo, Jesús también revela cómo la humanidad, en general, respondería de hecho al plan de Dios, al Regalo de Dios.

Vs. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.

Si Jesús hubiera venido como juez, el mundo entero hubiera sido condenado. Si hubiera venido para dicho juicio y castigo, ya habría sido librado. Jesús dice que Él vino como Salvador, no como juez, por lo que el mundo tiene una oportunidad de verdadera salvación.

Vs. 18 – El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

De manera retórica, Jesús plantea la pregunta: Si Jesús no vino para juzgar, entonces, ¿por qué los hombres siguen condenados? La respuesta es que el juicio se fundamenta en la creencia o en la incredulidad. Este es el punto de inflexión para el juicio: unos creen, otros no. No hay necesidad de esperar con anticipación al último día para el resultado del juicio, Jesús establece claramente los términos: aquellos que creen son salvos y los que no creen ya han sido juzgados.

Al final del mundo no habrá suspensos: aquellos que creyeron tendrán su lugar con Dios y aquellos que fueron incrédulos serán apartados. El cargo que los condenará será que no creyeron en quien explica (Su verdadera esencia) ser el "Hijo unigénito" (el único que tiene esta naturaleza de Dios/Hombre). Esta es la "esencia" de Jesús.

En los siguientes tres versículos, Él explica por qué este juicio es correcto, para silenciar a aquellos que puedan oponerse a Su pronunciamiento (tal vez incluso a Nicodemo).

Vs. 19 – Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas.

La palabra luz se refiere a Jesús y a la verdad de que Él trae, el plan que revela de Dios respecto de la salvación del hombre. Cuando la gente entra en contacto con esta luz, algunos escogen las tinieblas porque aman al pecado y al mal más que a la verdad. No es que no puedan entender, es que prefieren una cosa sobre la otra. Ésta es la razón principal por la que la gente no quiere hablar de religión o del evangelio: aman la oscuridad en la que se encuentran (lo que sea) más que la posibilidad de luz en sus vidas.

Es por eso por lo que muchos no se convertirán, o por lo que ciertos cristianos no crecerán: aman sus pecados más de lo que aman a Cristo.

Vs. 20 – Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas.

Las personas no solo eligen la oscuridad sobre la luz, una vez que lo hacen, odian la luz. Las personas que escuchan y rechazan el evangelio suelen ser sus peores enemigos. Hablan en contra de la iglesia, del predicador, de la Biblia; contra lo que saben que es correcto. Huyen de la luz porque quieren quedarse donde están sin ser molestados.

Vs. 21 – Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios.

En el versículo final, Jesús compara a dos personas: una llega a la luz, pero su amor por el pecado la devuelve a la oscuridad donde prefiere estar, evitando la luz. La otra practica la verdad, ha aceptado la verdad, ha dejado que la luz brille sobre ella y sigue la luz.

El que sale a la luz no le tiene miedo, porque hace dos cosas por él. Muestra dónde están sus pecados y cómo deshacerse de ellos. También revela todas las cosas buenas que Dios obrará en la persona, incluida la vida eterna (es decir, para Nicodemo: fe es igual a renacimiento).

Otras religiones prometen parte de esto y producen algo de esto, mientras la persona vive. Sin embargo, el evangelio nos garantiza la eternidad experimentada personalmente y proporciona un salvador resucitado para reforzar nuestra fe y esperanza.

La justicia de Dios es justa: los que aceptan la luz que Él envió vivirán en esa luz para siempre, aquellos que la rechazan lo hacen por su propio mal y, en consecuencia, están condenados a vivir siempre en la oscuridad que tanto aman.

Tarea de lectura: Juan 3:22-36