Esta sesión aborda el sacrificio, la disciplina que más nos alinea con Cristo y Su vida.
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Hemos llegado a la penúltima disciplina espiritual que ayuda a crear en nosotros un carácter piadoso y cristiano. Chuck Swindoll escribe:

Si las disciplinas que hemos estudiado fueron un montículo de piedras preciosas, el sacrificio es ahora el diamante que culmina.

No hay una disciplina espiritual más estrechamente asociada con el carácter y la misión de Jesucristo que la disciplina del sacrificio.

y conocerle a Él, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como Él en su muerte
- Filipenses 3:10

Si una persona quiere llegar a ser como Jesús, debe practicar la disciplina del sacrificio porque de eso trató Su vida. Sin sacrificio, no hay semejanza con Cristo.

¿Qué es el sacrificio?

Piensa en alguien que conozcas (aparte de Cristo) que se haya sacrificado por otro o por una causa o idea. Por ejemplo:

  • Un padre que se sacrifica por su hijo. Renuncia a un riñón para salvar a su hijo.
  • En California, conocí a un joven que entregó parte de su hígado para salvar a su madre.

En este o cualquier tipo de sacrificio, notarás que:

El sacrificio es una acción o actitud que viola nuestro impulso básico de autoconservación.

La autoconservación es impulsada por nuestra naturaleza humana. En cambio, el sacrificio es impulsado por nuestra naturaleza espiritual. Como cristianos que buscan la piedad, se nos pide continuamente que no solo hagamos sacrificios -que es lo mejor a lo que la naturaleza humana puede aspirar- si no que, como cristianos, nos convirtamos en sacrificios vivos.

1Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. 2Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.
- Romanos 12:1-2

Como cristianos, el sacrificio de nosotros mismos agrada a Dios porque, como Cristo, elegimos libremente ofrecernos a Él en obediencia y servicio; esto no nos es impuesto ni forzado.

Cultivando la disciplina del sacrificio

Para cultivar la disciplina del sacrificio, tenemos que practicarla en 3 áreas de nuestra vida:

1. Sacrificio personal

El sacrificio personal comienza con una elección:

  • ¿En quién confiaremos para satisfacer nuestras necesidades?
  • Servimos naturalmente a quienes confiamos.

Para el cristiano, la elección siempre se reduce a si confiaremos en Dios o confiaremos en nosotros mismos, en alguien o en algo distinto. La idea es que sacrificamos (renunciamos) a la confianza en las riquezas (incluso las nuestras) para poder confiar solo en Dios. Sacrificamos la confianza en los sistemas humanos -como son las habilidades personales, el gobierno, etc.- aunque los usemos, porque estamos en el mundo y somos parte del mismo, pero nuestra confianza no está depositada en estas cosas.

Verás que, en el área del sacrificio personal, practicamos la renuncia al impulso humano natural de protegernos, preservarnos y promovernos por nosotros mismos y entregamos esa responsabilidad a Dios. Por ejemplo, permitiendo a Dios -en lugar de nosotros mismos- velar por la justicia en un delito cometido contra nuestra persona. La razón por la que perdonamos y oramos por nuestros enemigos es porque la venganza de Dios sobre ellos es peor que la nuestra. Que se haga la voluntad de Dios, no la nuestra.

2. Sacrificio relacional

En Génesis 22: 2-12 Abraham ofreció a Isaac. Isaac confió en Abraham y Abraham confió en Dios. Puede que Dios no nos pida que entreguemos a nuestros hijos en sacrificio, pero hay ocasiones en las que tenemos que "entregárselos a Dios". A veces debemos sacrificar su bienestar por Dios. Como salir de un lugar o situación cómoda para responder a una llamada de servicio en otro lugar.

Un sacrificio relacional es la disposición a renunciar a las relaciones que están rotas por el pecado – i.e. el hijo pródigo - o que son dañinas - i.e. malas influencias - y entregárselas a Dios para Su propósito. El impulso natural humano es aferrarse y tratar de arreglar las cosas por nosotros mismos. Requiere, a veces, la capacidad de hacer un sacrificio relacional para que la curación comience o incluso sea posible.

Hasta ahora, hemos visto dos tipos de sacrificio:

  1. Sacrificio personal: renunciar al impulso de preservarnos y promovernos a nosotros mismos y confiar en que Dios nos cuidará y nos colocará donde Él quiere que estemos.
  2. Sacrificio relacional: renunciar al impulso constante de controlar, o de querer arreglar las relaciones de acuerdo con nuestros estándares en lugar de hacerlo según Sus estándares y modos.

3. Sacrificio material

Este tipo de sacrificio implica generosidad claramente expresada en el abandono de las cosas materiales y de las ventajas y comodidades personales por el bien de los demás. Por ejemplo, Jesús entregó el cielo para sufrir la cruz, a fin de salvarnos.

Nuestro mayor temor en el sacrificio material es que no nos quede suficiente para nosotros. El sacrificio nos hará más pobres, vulnerables y comportará incomodidades. ¿Quiénes o cuáles son los verdaderos obstáculos en el sacrificio material?

  • Satanás: te hará postergar haciendo uso de estos miedos y con la tentación al egoísmo.
  • Las personas: quienes te acusarán de ser irrazonable o demasiado ferviente, generalmente porque el dar con sacrificio expone su propia falta de generosidad, amor y fe.
  • Tu propia mente y carne: que están naturalmente dispuestas a preservar y mantener el status quo, ¡no a dar con sacrificio!
31Por tanto, no os preocupéis, diciendo: «¿Qué comeremos?» o «¿qué beberemos?» o «¿con qué nos vestiremos?». 32Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.
- Mateo 6:31-32

¿Realmente creemos esto, o no? Si lo hacemos, podemos sacrificarnos sin temor ni duda.

Solo unos pocos entre nosotros somos llamados por Dios a sacrificar nuestras vidas como mártires. Para la mayoría de los cristianos, la disciplina del sacrificio se ejerce en cada decisión hasta que el sacrificio simplemente se incrusta en nosotros como parte de nuestro carácter cristiano.

Preguntas de discusión

  1. Describe la naturaleza y la razón de algún gran sacrificio que has hecho en tu vida.
    • ¿Qué papel, si es que hubo alguno, jugó Dios en tu decisión?
    • Describe, si es posible, los resultados de tu sacrificio.
    • Mirando hacia atrás, ¿tomarías la misma decisión? ¿Por qué sí? ¿Por qué no?
  2. ¿Qué te impide hacer sacrificios materiales?
  3. ¿Cómo lograría cambiarte el añadir un elemento de sacrificio a tu personalidad espiritual?
  4. Nombra a alguien que se haya sacrificado o que se sacrificaría por tí. Describe otros elementos de su carácter.
  5. ¿Qué sacrificio está todavía fuera de tu alcance? ¿Qué crees que se necesitaría para lograrlo?