Un viaje a través del Nuevo Testamento
con la ayuda de la inteligencia artificial
Lucas 22:7-13

Milagros ordinarios

Por: Mike Mazzalongo

En Lucas 22:7-13, Jesús envía a Pedro y a Juan a preparar la comida de la Pascua. Sus instrucciones son sorprendentemente específicas: se encontrarán con un hombre que lleva una jarra de agua y que los guiará a una casa con un aposento alto amueblado ya preparado. Lo que al principio parece un detalle logístico en realidad revela el poder divino de Jesús. Él previó no solo la presencia del hombre, sino también la preparación precisa del lugar. Tal conocimiento de eventos futuros, incluso a pocas horas de distancia, da testimonio de Su omnisciencia y autoridad como el Hijo de Dios.

Este no es un incidente aislado. Los Evangelios registran varias ocasiones en las que Jesús realizó lo que podría parecer "milagros simples", pero cada uno demostró control divino sobre circunstancias que otros descartarían como coincidencia. Por ejemplo, en Mateo 17:27, Él instruye a Pedro a pescar un pez, prometiendo que el primero que se capture tendrá una moneda en la boca para pagar el impuesto del templo. El evento es tranquilo, casi caprichoso, pero revela dominio sobre la creación misma.

Otro caso ocurre en Juan 1:47-49 cuando Jesús identifica a Natanael y describe lo que él estaba haciendo bajo la higuera antes de que se conocieran. Natanael reconoce este conocimiento sobrenatural y confiesa inmediatamente a Jesús como el Hijo de Dios. De manera similar, en Lucas 19:30-32, Jesús envía a sus discípulos a buscar un pollino, asegurándoles que estará atado y que nadie lo ha montado. Lo encuentran exactamente como Él lo describió.

Estos milagros "ordinarios" no son menos significativos que las sanidades dramáticas o la resurrección de los muertos. En cambio, ilustran que la divinidad de Cristo estaba presente y activa en el flujo cotidiano de la vida. Su poder no se reservaba solo para las crisis, sino que era evidente en detalles de tiempo, conocimiento y provisión.

Para los cristianos de hoy, estos episodios nos recuerdan que el Señor no solo es poderoso en momentos de gran necesidad, sino también soberano sobre las pequeñas cosas que moldean nuestra vida diaria. El mismo Jesús que preparó un aposento alto para la Pascua es el Señor que ordena tanto los grandes puntos de inflexión como los detalles más pequeños de nuestras vidas, recordándonos que nada es demasiado grande—ni demasiado ordinario—para Su cuidado divino.

Nota: La traducción de esta lección se ha realizado electrónicamente y aún no ha sido revisada.
Preguntas de discusión
  1. ¿Cómo demuestra el conocimiento de Jesús de los preparativos de la Pascua su autoridad divina?
  2. ¿Por qué los milagros "sencillos" son tan importantes como los dramáticos para confirmar su divinidad?
  3. ¿Cómo pueden los cristianos de hoy encontrar consuelo en el control de Jesús sobre los acontecimientos grandes y pequeños de sus vidas?
Fuentes
  • ChatGPT (OpenAI)
  • Mateo Henry, Comentario sobre toda la Biblia
  • Leon Morris, El Evangelio según Lucas, Eerdmans Publishing
  • R.C.H. Lenski, La interpretación del Evangelio de San Lucas
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Comunión
Lucas 22:19