Examinaremos la compleja disciplina de la humildad revisando las actitudes comunes, la batalla vivida y los hábitos cotidianos relacionados con esta cualidad.
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Estamos estudiando las disciplinas espirituales que nos ayudan a ser más piadosos.

Definición de disciplina:

  1. Algo que a nadie gusta pero que todos admiran.
  2. Lo que se hace en la oscuridad, en aras de la excelencia.

Por ejemplo, los corredores olímpicos de 100 metros practican y se disciplinan durante 4 años para un evento que dura 10 segundos. A nivel espiritual, no se puede alcanzar la piedad sin desarrollar la disciplina. Como dice Pablo,

Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad
- 1 Timoteo 4:7

La piedad, sin embargo, no es como la música o el deporte, etc., porque no hay una actuación pública in mente; perseguimos disciplinas espirituales por una sola razón: por alcanzar la piedad.

En esta sesión examinaremos la séptima disciplina espiritual de nuestro estudio: la humildad. La mayoría de personas ve la humildad como una virtud (una cualidad del carácter) más que como una disciplina. ¿Cuál es la diferencia? Una virtud es algo que posees, mientras que una disciplina es algo que practicas. Practicas la humildad, no la posees. A medida que la practicas, se convierte en parte de tu carácter. El mayor peligro es pensar que posees o puedes usar la humildad, porque cuando lo haces, se convierte en orgullo.

Actitudes comunes respecto de la humildad:

1. No es popular ni admirada en nuestra cultura.

Queremos ser los primeros o ser famosos y la humildad (la verdadera humildad) se interpone en este camino.

2. Apreciamos la humildad en los demás, pero rara vez la queremos para nosotros.

Nos gusta la gente humilde a nuestro rededor porque, en su mayor parte, no amenazan nuestra posición. Preferiríamos trabajar en humildad tras llegar a la cima. Hasta los discípulos de Jesús fueron así, por poner un ejemplo. Marcos 9:33-35 (quién fue el más grande). La humildad tiene más que ver con lo que buscamos que con lo que nos convertimos.

3. La humildad no es el resultado de una baja autoestima

Las personas que no se agradan a sí mismas no son automáticamente humildes. Por el contrario, las personas que practican la disciplina de la humildad suelen estar seguras y ser conscientes de sus talentos y dones. Una evaluación honesta de tu verdadero valor ayuda a uno a practicar las disciplinas necesarias para cultivar la verdadera humildad (discutiremos esto más adelante).

4. Podemos medir nuestro éxito en la práctica de la humildad como disciplina.

Las cosas que hacemos para practicar la humildad se pueden ver y medir. Sin embargo, cuando dejamos de practicar y simplemente nos consideramos humildes, fácilmente caemos en el orgullo y en los errores que comete el orgullo.

La batalla por un corazón humilde

Creo que a todos nos gusta la idea de tener un corazón humilde, pero hacemos una pausa cuando consideramos la lucha que ello requiere.

43Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor, 44y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos. 45Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
- Marcos 10:43-45

Los discípulos practican la humildad como parte natural de la vida cristiana.

3Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, 4no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.
- Filipenses 2:3-4

Cómo se refleja la humildad cristiana en la iglesia:

  1. Eliminando la motivación egoísta (no solo mis deseos).
  2. Volviéndose menos engreído (piensa activamente en los demás).
  3. Considerando a los demás más importantes que uno mismo (las necesidades y prioridades de los demás antes que las mías).
  4. Sirviendo a los demás (nuestro enfoque es servir a los demás, no solo a nosotros mismos).

Pregunta: ¿Por qué puedo hacer esto? ¿Cuál es mi motivación?

  • La persona de Jesús (perfecta)
  • La vida de Jesús (servicio)
  • El sacrificio de Jesús (completo)
  • La motivación de Jesús (¡Su amor por mí!)

Mi enfoque en Jesús produce gratitud, mi gratitud motiva mi disciplina de humildad.

Consejos de práctica diaria en la disciplina de la humildad

He aquí tres cosas a hacer para practicar la disciplina de la humildad:

1. Aquieta el deseo de promocionarte

Dios da a cada uno sus talentos, y también puede crear oportunidades para usarlos. Confía en que Dios te promoverá cuando sea el momento adecuado. Confía en Él cuando llegue su llamada.

2. Defiende a los demás

Busca oportunidades para servir a aquellos que parecen menos merecedores. Es fácil desestimar a los pobres, a los débiles, pero Dios nos ha llamado a servir precisamente a estos. Ponerse en pie para satisfacer las necesidades de los demás desarrolla verdaderamente un carácter humilde en nosotros mismos.

3. Inclínate ante Dios

Entrega a Dios todas tus preocupaciones, ofréceLe todo tu agradecimiento por las bendiciones, confía en Él completamente en cada aspecto de tu vida. Esta práctica de rebajarse a sí mismo entrenará tu espíritu en la disciplina de la humildad. La disciplina de la humildad es siempre un acto de fe, siempre difícil, aunque también resulta siempre gratificante. Y la recompensa de un corazón humilde es la paz mental y espiritual en Cristo.

Preguntas de discusión

  1. Describe el tipo de orgullo (o su manifestación) que más te desagrada.
  2. ¿Cuál crees que es el mayor obstáculo en tus esfuerzos por desarrollar un corazón humilde?
  3. Describe un momento o una situación en la que pudiste exhibir verdaderamente una actitud humilde.
  4. ¿Quién es tu héroe en humildad (aparte de Jesús)? ¿Por qué?
  5. ¿Cuál de los "consejos" te resulta más difícil de practicar? ¿Por qué? ¿Cuál te resulta fácil? ¿Por qué?