33.

Sentado en el Puck

Odiaba a los Toronto Maple Leafs. En los años cincuenta y sesenta eran los archirrivales de los Montreal Canadiens cuando el hockey en Canadá solo tenía seis equipos.
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Odiaba a los Toronto Maple Leafs. En los años cincuenta y sesenta eran los archirrivales de los Montreal Canadiens cuando el hockey en Canadá solo tenía seis equipos. Mi antipatía hacia los Leafs provenía menos de un prejuicio local que de su estilo de juego. Verá, Toronto era conocido por "sentarse sobre el puck". En el lenguaje del hockey de la época, este término describía a un equipo que inmediatamente pasaba a un modo defensivo tras anotar un gol.

A diferencia de mis amados Canadiens, que encendían la ofensiva de principio a fin (ya fuera que estuvieran adelante por uno o por diez goles), los desdichados Leafs siempre intentaban jugar a lo seguro en el momento en que se ponían adelante. No hace falta decir que esta estrategia hacía que el hockey fuera aburrido y, a menudo, les salía mal cuando perdían su escasa ventaja en los últimos minutos del juego.

Ya no veo hockey, pero he mantenido mi disgusto por la mentalidad de "sentarse sobre el puck". Nada grandioso se logró jamás con esta estrategia y nada grandioso se sostuvo con ella tampoco. Toronto aprendió esa lección de la manera difícil mientras veía a los Canadiens acumular 5 victorias consecutivas de la Copa Stanley, un récord que se mantiene hasta hoy.

Comparto mis recuerdos de hockey con ustedes por la siguiente razón: Las congregaciones no logran hacer grandes cosas "sentándose sobre el puck". Se lanzan con fe, atreviéndose a lograr cosas que son más grandes que ellas y haciéndolo por fe. Así que recordemos que la vida cristiana es muy parecida al hockey... no se ganan los partidos jugando siempre a lo seguro.

Nota: La traducción de esta lección se ha realizado electrónicamente y aún no ha sido revisada.
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