Perder el corazón

En Lucas 18, Jesús presenta dos parábolas que se centran en la oración y la perseverancia. La primera habla de una viuda persistente que suplica a un juez injusto hasta que finalmente le concede su petición, no por justicia sino por su persistencia incansable. La segunda retrata a un fariseo y a un recaudador de impuestos orando en el templo. El fariseo enumera sus logros religiosos, mientras que el recaudador de impuestos simplemente clama: "¡Dios, ten misericordia de mí, pecador!"
En conjunto, estas parábolas muestran lo fácil que es perder el ánimo en la oración. La viuda podría haber perdido el ánimo por la demora, pero persistió. El recaudador de impuestos podría haber perdido el ánimo por la vergüenza. Cargado de culpa y dolorosamente consciente de sus fallas, no tenía un historial de buenas obras que ofrecer, ni razón para esperar misericordia, solo una súplica desesperada por gracia. Su tentación de abandonar la oración fue mucho mayor que la del fariseo, quien al menos se sentía confiado en su justicia hecha por sí mismo. Sin embargo, Jesús declara que fue el recaudador de impuestos quien se fue a casa justificado.
Esta es una lección vital: Dios no se conmueve por la demora o las apariencias, sino por la fe. Si un juez injusto puede ser influenciado por la persistencia, ¿cuánto más un Padre amoroso escuchará los clamores de Sus hijos? Y si un pecador que se siente indigno se atreve a acercarse a Dios, esa oración de humildad es más poderosa que la jactancia vacía de los fariseos. El Señor cierra esta enseñanza con una pregunta sobria: "Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8). La oración no es solo para recibir respuestas, sino para sostener la fe hasta que Cristo regrese. Perder el ánimo en la oración conduce a perder la fe por completo, porque la oración es el vínculo vital de confianza entre el creyente y Dios.
Así, el llamado de Jesús es simple pero urgente: No pierdas el ánimo. Persiste en la oración con humildad, sabiendo que Dios escucha, Dios se preocupa y Dios responderá conforme a Su perfecta voluntad. La fe se prueba no en un momento de triunfo sino en el largo camino de la confianza. Cuando Él venga, que nos encuentre con una fe que no ha desfallecido, una esperanza que no ha renunciado y una oración que no ha cesado.
- ¿Por qué crees que Jesús utilizó tanto la demora (la viuda) como la vergüenza (el recaudador de impuestos) como ejemplos de obstáculos en la oración?
- ¿Cómo la persistencia en la oración construye la fe incluso cuando las respuestas parecen demorarse?
- ¿De qué manera podemos evitar desanimarnos en nuestra vida de oración hoy en día?
- ChatGPT (OpenAI)
- Comentario sobre toda la Biblia, Mateo Henry
- El Evangelio de Lucas, Comentario Internacional de la Biblia (NICNT), Joel B. Green
- Las Parábolas de Jesús, Santiago Montgomery Boice

