En esta sección de la enseñanza final del Señor, Él anima a los Apóstoles mientras repasa con ellos lo que sucederá en el futuro cercano.
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En nuestro estudio del evangelio de Juan abordamos la extensa sección de enseñanza que ocurre mientras el Señor está compartiendo la cena de Pascua, en la noche antes de Su muerte.

Hasta el momento, les ha lavado los pies, ha revelado al traidor que hay entre ellos, ha profetizado acerca de Su muerte y resurrección, y ha prometido enviarles el Espíritu Santo. Les ha animado también a dar fruto espiritual en su ausencia, a amarse los unos a otros como Él ha hecho con ellos y a continuar con el ministerio, a pesar de la oposición.

En esta sección, Jesús continuará animando a los Apóstoles, al tiempo que repasa con ellos lo que sucederá en un futuro cercano y, en esta ocasión, los Apóstoles comprenderán mejor lo que Él les está diciendo.

La advertencia

Los versículos 1 a 4 del capítulo 16 son una simple continuación de lo que Jesús señalaba en el capítulo anterior y comentamos en nuestra última lección.

Vs. 1-4 – "Estas cosas os he dicho para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que así rinde un servicio a Dios. Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Pero os he dicho estas cosas para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os había hablado de ellas. Y no os dije estas cosas al principio, porque yo estaba con vosotros.

Las "cosas" a las que se refiere son el dar fruto, amarse los unos a los otros y perseverar en el ministerio, a pesar de que el mundo les odiará, rechazará, no les reconocerá, les perseguirá, desobedecerán la Palabra, y todo ello porque el mundo rechaza al Hijo y al Padre que Le envió.

Por eso Les advierte, porque todo esto sucederá. Y Jesús lo hace con anticipación para que no tropiecen (no pierdan la fe, empiecen a dudar, pierdan su camino, caigan espiritualmente). Si saben de antemano, estarán preparados para los tiempos difíciles que se avecinan y no caerán en el desánimo hasta el punto de abandonar.

En el versículo 2, a diferencia del anterior, Jesús describe con más detalle cómo el rechazo de la gente hacia Cristo les afectará personalmente. Pedro había dicho anteriormente que seguiría a Jesús en cualquier circunstancia, ahora Jesús revela a Pedro y al resto el alcance de su sufrimiento futuro. Serán rechazados por sus compatriotas, excomulgados de su pasado religioso y separados de sus familias y comunidades. Serán martirizados, pero su muerte será especialmente difícil de soportar para ellos, porque serán ejecutados por aquellos que dicen estar al servicio de Dios. En otras palabras, no morirán como héroes a los ojos de la gente.

En el versículo 3, Jesús repite la advertenciade que todo esto sucederá porque han rechazado tanto al Padre como al Hijo. Recordad -Jesús les dice- que no se trata de vosotros, se trata de Mí y el Padre. En ello encontrarán consuelo más tarde: que su sufrimiento está vinculado a su fe en Cristo.

En el versículo 4 repite que les advierte para que conozcan y estén preparados de antemano cuando lleguen tiempos difíciles. Les dice que mientras estaba con ellos no había necesidad de explicarles, pero ahora que estarán solos sin Él, necesitan saberlo, para proteger su fe.

Hecha su advertencia, Jesús sigue adelante para llevar a cabo cuatro promesas a sus apóstoles.

Cuatro promesas

Promesa #1
La promesa del Espíritu Santo - vs. 5-15

Jesús ha mencionado al Espíritu, anteriormente, pero agrega nuevos detalles sobre su venida en esta sección.

1. La condición de Su venida

Vs. 5-7 – Pero ahora voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: «¿Adónde vas?». Mas porque os he dicho estas cosas, la tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré.

Jesús repasa su reacción a la noticia de su partida. Están tristes y confundidos al no saber adónde se dirige. Jesús les tranquiliza respecto de Su marcha diciendo que ello les supondrá una gran bendición. Sin embargo, todo lo que ven es a su líder que se está yendo y los problemas que ello les causará. No ven -y es lo que Jesús refiere aquí- la obra poderosa que llevará a cabo con Su cruz y resurrección y el nuevo poder que tendrán cuando el Espíritu venga a ellos.

El Espíritu Santo solo puede comenzar Su obra en y para los Apóstoles una vez Jesús cumpla su misión. Por esa razón les será beneficiosa y que Jesús deba marchar.

2. La obra del Espíritu en el mundo

Vs. 8-11 – Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque no creen en mí; de justicia, porque yo voy al Padre y no me veréis más; y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado.

Jesús les había dicho previamente que el Espíritu Santo les proporcionaría el consuelo espiritual que Jesús mismo les había proporcionado mientras había estado con ellos. También les había dicho que el Espíritu les ayudaría a recordar sus enseñanzas y les permitiría permanecer en comunión con Él y con el Padre, incluso cuando ya no esté físicamente presente con ellos.

En esta ocasión Jesús se centrará más en lo que hará el Espíritu Santo (a través de ellos) en el mundo y cuál será Su impacto. Principalmente, Él condenará al mundo, convenciendolo con pruebas de sus cargos.

Jesús habla de la obra del Espíritu en su totalidad. En otras palabras, lo que el Espíritu logrará cuando todo esté dicho y hecho: la cruz y la resurrección; la predicación de los Apóstoles y el establecimiento de la iglesia; la vida de la iglesia hasta la segunda venida de Jesús; el juicio del mundo; y en el cielo, la glorificación de la iglesia.

Respecto a la obra total del Espíritu Santo, Jesús dice que El condenará al mundo de tres cosas:

A. Del pecado

Acreditará que el mundo es culpable del pecado más grave, la incredulidad. Él esparcirá el evangelio por todas partes y quedará probado, al final, que la mayor parte del mundo no habrá creído.

B. De la Justicia

Mostrará que el mundo buscará la justicia de otra manera en lugar de la única forma en que Dios ha provisto, a través de la cruz de Cristo. Jesús menciona la cruz de manera oblicua (id hacia el Padre, ya no me vereis).

Su partida a través de la resurrección y la ascensión confirman la obra y poder de la cruz para conferir perdón y justicia.

El Espíritu Santo (por Su obra a través de los Apóstoles) sentenciará al mundo de haber rechazado el camino de la justicia a través de la cruz, en favor de otras formas de presentarse justos ante Dios.

C. Del Juicio

La cruz engendra fe, produce justicia y también condena y ata a Satanás para siempre (Hebreos 2:15).

El Espíritu Santo sentenciará al mundo respecto del juicio venidero señalando el juicio y la condena del gobernante de este mundo, que ya ha sido juzgado. En otras palabras, el Espíritu Santo probará que hay un juicio y que será motivado por el pecado, llamando la atención al mundo con el juicio de Satanás. Si Dios ha podido juzgar a este poderoso ser espiritual por su desobediencia, también puede juzgarte y lo hará.

3. La forma en que obrará el Espíritu

Entre los detalles que da sobre el Espíritu Santo, Jesús menciona que será dado solo cuando Su propio ministerio haya sido completado y regrese al Padre. Ya ha dicho que el Espíritu Santo trabajará para sentenciar o poner de manifiesto los errores del mundo acerca del pecado (incredulidad), de la justicia (buscándola sin Cristo) y del juicio (que incluso con el juicio de Satanás ante sus ojos, la gente todavía lo ignora).

En esta sección, el Señor explica cómo el Espíritu, no solo hará Su labor de sentenciar, sino también de consolar.

Vs. 12 – Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar.

Jesús, conociendo sus límites, no entra en demasiados detalles ahora. Tras la pasión podrán comprender mejor Sus palabras.

Vs. 13 – Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir.

Los detalles sobre lo que acaba de decir y la capacidad de comprensión será el resultado de Su poder obrando en ellos. Detalles no solo sobre lo que ha dicho y significa, sino sobre las cosas que vendrán en el futuro (Pedro y Juan hablan de acontecimientos futuros y del fin del mundo en sus epístolas).

Vs. 14 – El me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber.

Jesús será glorificado a través de la predicación de Su palabra y del ejercicio de su poder a través de los Apóstoles. Y ello será posible a través del Espíritu Santo. El testimonio continuado será lo que el Espíritu utilice para convencer al mundo. Si nadie fuera testigo de las palabras, del poder y la persona de Jesús, no podría haber condena, pero el testimonio ha venido sucediéndose durante 2000 años y continuará hasta que Él regrese.

Vs. 15 – Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que Él toma de lo mío y os lo hará saber.

Les tranquiliza ahora diciéndoles que lo que recibirán del Espíritu Santo vendrá directa y totalmente de Él, y que todo lo que tiene Le ha sido dado por el Padre; Él tiene todo lo que el Padre tiene. En otras palabras, esta sección y la primera promesa de enviar al Espíritu Santo termina con otra declaración de la divinidad de Jesús. A fin de cuentas, ¿quién más podría enviar el Espíritu Santo y tener todo lo que tiene el Padre?

Promesa #2
Su muerte y resurrección son inminentes - vs.16-22

Jesús finaliza su reflexión sobre el Espíritu Santo y les resitúa en al momento actual de su muerte y resurrección, que son inminentes. Sí, primero debe irse, antes de poder enviar el Espíritu, y el momento de su partida es ahora.

Vs. 16 – Un poco más, y ya no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis.

Jesús hace referencia a su muerte y resurrección diciendo que ambos se llevarán a cabo muy pronto.

Vs. 17-18 – Entonces algunos de sus discípulos se decían unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: «Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis» y «Porque yo voy al Padre»? Por eso decían: ¿Qué es esto que dice: «Un poco»? No sabemos de qué habla.

Los Apóstoles comentan ahora entre ellos, no desean hacer una pregunta directa a Jesús. Ya han recibido bastantes malas noticias e incertidumbre -misterio- por esa noche. Tienen especial curiosidad por la inmediatez de lo que va a suceder. ¿Qué quiere decir con "un ratito"?

Vs. 19-20 – Jesús sabía que querían preguntarle, y les dijo: ¿Estáis discutiendo entre vosotros sobre esto, porque dije: «Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis»? En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.

Jesús les dice que lo que Le sucederá les causará gran dolor, al tiempo que un gran regocijo a sus adversarios. Pero que su tristeza se convertirá en alegría. Nuevamente, Jesús está describiendo anticipadamente los efectos que Su muerte y resurrección producirá sobre el mundo de los incrédulos y sobre ellos.

Vs. 21-22 – Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo. Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo.

Jesús compara su experiencia de tristeza y dolor seguida de alegría a la de una mujer que da a luz un bebé. Hay miedo, dolor y tristeza durante el tiempo del parto; pero, una vez que nace el bebé, esta pena es reemplazada por una alegría que supera el dolor y pena hasta el punto de que (tras un tiempo) estamos dispuestos a atravesar por lo mismo nuevamente.

Jesús promete que pronto vendrá un tiempo de tristeza y dolor, pero que rápidamente se convertirá en una alegría que nunca les podrá ser arrebatada.

Promesa #3
Sus oraciones en Su nombre serán contestadas - vs. 23-24

Jesús, continuando con Su enseñanza, mira hacia delante, hacia el momento en que Su obra en la cruz, resurrección y ascensión quedarán completados y el Espíritu Santo será enviado. Y promete una cosa más, que sucederá entonces.

Vs. 23-24 – En aquel día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

Hasta el momento ha orado por ellos, pero ahora les dice que deben orar ellos mismos a Dios, en Su nombre. Y cuando ellos lo hagan, Dios responderá a sus peticiones.

Nótese que Jesús comenta a los Apóstoles todo lo concerniente a la obra del Espíritu Santo y su tarea como testigos. Lo que pidan, en este contexto, Dios concederá: Apóstoles obrando milagros, resucitando muertos, pidiendo poder para otros, pidiendo sabiduría y dirección en el ministerio.

No verán más a Jesús, una vez ascendido, pero sus oraciones, atendidas de modo constante en Su nombre confirmarán Sus palabras y promesas, y les dará la alegría del hogar (anticipación de su propia recompensa en el cielo).

Promesa #4
Tu fe será sacudida - vs. 25-33

Vs. 25-28 – Estas cosas os he hablado en lenguaje figurado; viene el tiempo cuando no os hablaré más en lenguaje figurado, sino que os hablaré del Padre claramente. En ese día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo salí del Padre. Salí del Padre y he venido al mundo; de nuevo, dejo el mundo y voy al Padre.

Jesús les explica que, a pesar de su confusión actual, más adelante entenderán lo que sucederá y el porqué de rezar. También les anima diciéndoles que, gracias a su creencia inicial, el Padre les ama. Repite, una vez más, de manera general, la secuencia de eventos (que Él vino del Padre, que ha estado en el mundo, y que ahora vuelve al Padre).

Vs. 29-30 – Sus discípulos le dijeron: He aquí que ahora hablas claramente y no usas lenguaje figurado. Ahora entendemos que tú sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que tú viniste de Dios.

Los Apóstoles, que antes susurraban sus dudas y se preguntaban entre ellos, declaran ahora abiertamente y en voz alta su creencia en Él. Aunque ha hablado con lenguaje figurativo, el hecho de que conozca sus dudas antes de que ellos pregunten, y que ha hablado con autoridad y más claridad que nadie, es suficiente para confesar su fe en Él. Puede que haya más información y explicaciones luego, pero por ahora tienen suficiente para declarar su fe. Será la última vez que lo hagan antes de Su muerte.

Vs. 31-33 – Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? Mirad, la hora viene, y ya ha llegado, en que seréis esparcidos, cada uno por su lado, y me dejaréis solo; y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.

La respuesta de Jesús es sorprendente. Justo en el momento que confiesan su fe, profetiza que la perderán a causa de Su arresto, tortura y muerte. Resulta inusual que utilice esta pérdida de fe como una forma de reconstruirla en el futuro:

  1. No os preocupéis, aunque Me dejéis no estaré solo, el Padre estará conmigo.
  2. Recordad todas estas cosas (incluida la predicción de vuestra perdición) para que podáis creer (o renovar vuestra fe) cuando me haya ido.

Finalmente, les anima diciéndoles que, incluso en la hora más oscura, cuando Él se haya ido y estén agobiados por su propia culpa, deben recordar que Él ha ganado la victoria sobre el pecado y la muerte.

Resumen

Jesús les promete cuatro cosas al terminar Su tiempo con ellos, en el aposento alto:

  1. El Espíritu Santo - una vez Se haya ido.
  2. El final de Su misión - pronto.
  3. El honor de sus oraciones en el cielo.
  4. La caída y renovación de su fe.

En nuestro próximo capítulo cubriremos la última parte de la larga sección de enseñanzas de Jesús, comúnmente conocida como la oración del "Sumo Sacerdote".

Tarea de lectura: Juan 17:1-26