Jesus entra a Jerusalen

Parte 2

Sun. September 10
Aquí Jesús confronta y reprende a los líderes religiosos (que deberían haber sido los primeros en reconocerlo y aceptarlo) por rechazarlo y bloquear a las personas para que no vayan a él.
36m

En el capítulo anterior dejamos la escena donde Jesús echa fuera los que vendían en el templo. En la sección que sigue Lucas describe algunos encuentros con varios líderes judíos quienes intentan desacreditar y desautorizar a Jesús con sus preguntas y trampas.

Encuentros – 20:1-47

Confrontación

1Y aconteció que en uno de los días cuando Él enseñaba a la gente en el templo y anunciaba el evangelio, se le enfrentaron los principales sacerdotes y los escribas con los ancianos, 2y le hablaron, diciéndole: Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio esta autoridad? 3Respondiendo Él, les dijo: Yo también os haré una pregunta; decidme: 4El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? 5Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: «Del cielo», Él dirá: «¿Por qué no le creísteis?». 6Pero si decimos: «De los hombres», todo el pueblo nos matará a pedradas, pues están convencidos de que Juan era un profeta. 7Y respondieron que no sabían de dónde era. 8Jesús entonces les dijo: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.
- Lucas 20:1-8

Los sumo sacerdotes, escribas y ancianos representan los niveles más altos de la sociedad. Muchos eran miembros del sanedrín, el cuerpo gobernador asignado por el gobierno romano para manejar los asuntos del pueblo judío. Se unieron para mostrar fuerzas y decirle a Jesús, "¡Cómo te atreves!"

Jesús se había encargado de juzgar la decencia moral de la actividad comercial en el área del templo (lo cual beneficiaba a estos hombres) y ejecutar una justicia rápida y severa sobre estos comerciantes. La respuesta de los líderes religiosos debió haber sido: Amén, ya era hora, o gracias por corregir un mal que hemos ignorado. En lugar de apreciarlo, se molestaron y se insultaron que alguien sin puesto social alguno, y de un pueblo (Nazaret) lejos del sede de poder presumiera hacer tal cosa en un área bajo su control.

Obviamente era valiente, pero ¿quién le dio el derecho de desafiar su autoridad? Claro, como el Hijo de Dios (y Señor del templo) Él tenía autoridad dado por Dios, pero decir esto les habría provocado a actuar antes de tiempo.

Entonces, Jesús encuentra otra manera de desarmarlos. Al pedirles nombrar la autoridad detrás del ministerio de Juan el Bautista hace dos cosas:

  1. Mantiene la conversación importante sobre la autoridad espiritual pero desvía la atención de Él a Juan el Bautista.
  2. Les obliga reconocer su falta de fe. Si hubiesen dicho que el bautismo de Juan venía de Dios, tendrían que reconocer también que Él (Jesús) venía de Dios ya que esto fue el testimonio de Juan. Al decir que no sabían, confesaron incertidumbre pero dijeron esto para evitar la desaprobación de la multitud que sí creía. En sus corazones no creían y Jesús los expone ante ellos mismos, y los muchos que seguían Su ministerio.

La posición de Jesús en cuanto a Juan y su misión había sido aclarado anteriormente (Lucas 7), así que al no responderle los líderes perdieron la autoridad para obligarlo a defender Su comportamiento en el templo. El Señor sigue este intercambio con una parábola que describe la actitud y el final de quienes lo rechazaron.

Parábola de los Labradores Malvados (20:9-18)

Esta parábola es un reproche escasamente disimulado de la incredulidad y la violencia que al final sufriría a los manos de estos líderes religiosos.

En la parábola, el dueño de una viña la confía a unos labradores antes de salir de viaje. Todo quien el dueño manda para ver el proceso o recolectar el fruto de la viña termina hostigado o asesinado, incluso matan al hijo del dueño pensando que podrían quedarse ellos con la viña. Eventualmente el dueño regresa y ejecuta estos hombres dando su posición a otros.

Era fácil ver el paralelo entre la conducta de los labradores y los líderes religiosos.

Una faceta interesante de esta parábola es que Jesús cita varios pasajes del Antiguo Testamento (Salmo 118:22, Isaías 8:14) para apoyar Su enseñanza que el rechazo y la violencia contra el Mesías fue predicho por el salmista y los profetas hace mucho tiempo.

La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la piedra principal del ángulo.
- Salmo 118:22

En la parábola los edificadores son los líderes religiosos quienes se conocían a veces como los "edificadores de Israel". La piedra era el Mesías, quien debió haber sido puesto como la fundación del reino por estos edificadores, pero quien fue rechazado por ellos (porque querían reinar en el reino ellos mismos). La piedra causará que muchos caigan (directamente opuesto a que la piedra falle), pero sobre quien la piedra cae (juicio) será destruido.

Era inusual que Jesús mezclara un pasaje de Escritura con una parábola que generalmente lo usaba solo como enseñanza.

Tributo al César (20:19-26)

19Los escribas y los principales sacerdotes procuraron echarle mano en aquella misma hora, pero temieron al pueblo; porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola. 20Y acechándole, enviaron espías que fingieran ser justos, para sorprenderle en alguna declaración a fin de entregarle al poder y autoridad del gobernador.
- Lucas 20:19-20

Este pasaje es una descripción de la reacción de estos líderes religiosos a la parábola de Jesús y funciona como un puente a la próxima escena de confrontación/inducción.

21Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente, y no te guías por las apariencias, sino que enseñas con verdad el camino de Dios. 22¿Nos es lícito pagar impuesto al César, o no? 23Pero Él, percibiendo su astucia, les dijo: 24Mostradme un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción que lleva? Y ellos le dijeron: Del César.
25Entonces Él les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. 26Y no podían sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo; y maravillados de su respuesta, callaron.
- Lucas 20:21-26

Si confrontarlo no funcionaba quizás podrían engañarlo. Observe en versículo 23, Jesús detecta la trampa y la actitud detrás de la pregunta.

Si respondía que debían pagar el impuesto, lo tildarían de simpatizador romano para desacreditarlo ante la gente. Si apoyaba el no pagar el impuesto, lo entregarían a las autoridades como un activista e iría preso. En lugar de responder, Jesús resuelve el dilema que muchos judíos sinceros enfrentaban al tener que pagar impuestos a un gobernador extranjero usando monedas blasfemas (las monedas tenían la imagen de un rey pagano). Jesús llega a la raíz del problema al hacer la distinción entre lo material y lo espiritual.

Algunas cosas (como impuestos) pertenecen exclusivamente al mundo material y mientras estamos aquí debemos tratarlos como corresponde. Otras cosas son espirituales y debemos seguir los mandamientos de Dios con respecto a estos (adoración, moralidad, etc.). El problema ocurre cuando mezclamos los dos, hacemos del dinero nuestro dios, o adoramos a Dios y nos comportamos de acuerdo con reglas e ideas humanas.

Dios ha creado tanto el mundo espiritual como el mundo material y nos ha instruido cómo debemos funcionar en cada uno.

Pregunta Respecto a la Resurrección (20:27-44)

Los líderes han intentado la confrontación y el engaño y han fallado con ambos, así que intentan desacreditar a Jesús mediante la burla.

Los saduceos traen una situación hipotética a Jesús para burlarse y ridiculizar Su enseñanza sobre el tema. Estos sacerdotes solo consideraban el Pentateuco (Génesis-Deuteronomio) como textos inspirados y así los únicos autoritarios. Eran un grupo pequeño de líderes religiosos conservadores y ricos. Su apoyo político venía de la clase alta mientras que los Fariseos (maestros y expertos en la Ley) tenían influencia sobre la gente común.

Los saduceos creían que había una gran distancia entre Dios y el hombre (parecido a los deístas de hoy en día). Ellos creían que la tarea del hombre era mantener su vida diaria aquí porque no existía la vida después de la muerte. Enseñaban que la riqueza y la posición social eran bendiciones de Dios dados para mostrar Su aprobación. Esta es la razón por la cual muchos creían que la pobreza era una condenación y señal de la desaprobación de Dios.

27Y acercándose a Él algunos de los saduceos (los que dicen que no hay resurrección), le preguntaron, 28diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: «Si el hermano de alguno muere, teniendo mujer, y no deja hijos, que su hermano tome la mujer y levante descendencia a su hermano». 29Eran, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin dejar hijos; 30y el segundo 31y el tercero la tomaron; y de la misma manera también los siete, y murieron sin dejar hijos. 32Por último, murió también la mujer. 33Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.
- Lucas 20:27-33

Su pregunta era impertinente y burlona. Se consideraban sabios y estaban listos para hacer caer a este rabí campesino con una pregunta capciosa.

34Y Jesús les dijo: Los hijos de este siglo se casan y son dados en matrimonio, 35pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio; 36porque tampoco pueden ya morir, pues son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 37Pero que los muertos resucitan, aun Moisés lo enseñó, en aquel pasaje sobre la zarza ardiendo, donde llama al Señor, el Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob. 38Él no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven para Él.
- Lucas 20:34-38

Jesús responde a la impertinencia con conocimiento, un conocimiento que revela inmediatamente que Él tiene un entendimiento superior y divino y la ignorancia de ellos sobre temas que pensaban conocer bien. El Señor usa la misma habilidad del cual se enorgullecían (la examinación y el comentario intelectual de las Escrituras) para comprobar que su enseñanza sobre la resurrección estaba errada.

1. Jesús interpreta correctamente el significado de un pasaje clave que comprueba que la resurrección corporal sucede después de la muerte. Lo hace al sacar una conclusión lógica basada en el uso gramatical correcta del verbo en la oración que están examinando.

5Entonces Él dijo: No te acerques aquí; quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa. 6Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.
- Éxodo 3:5-6

El uso del verbo "Soy" en el presente (Yo soy el Dios de tu padre...) gramaticalmente apoya la conclusión que Abraham, Isaac y Jacob también están presentes y vivos ante Dios. El entendimiento apropiado del uso del verbo y como lleva a una interpretación correcta del pasaje derrumbe la posición de "no hay resurrección" de los saduceos. Solo aceptaban las enseñanzas de la Ley como autoridad así que Jesús comprueba que tiene la razón usando su método y texto al demostrar que estaban errados.

2. Él también demuestra Su conocimiento divino (y por ende Su naturaleza divina también) al revelar cosas referentes a la resurrección que solo uno del cielo podría saber. Él les revela que seres resucitados son como ángeles (espíritus puros con poderes similares). No necesitan casarse o reproducirse porque son eternos (no hay la necesidad de la reproducción cuando no hay muerte).

39Y algunos de los escribas respondieron, y dijeron: Maestro, bien has hablado. 40Porque ya no se atrevían a preguntarle nada.
- Lucas 20:39-40

Algunos escribas, quienes eran estudiantes y maestros serios de las Escrituras (los saduceos servían como sacerdotes) concuerdan con Jesús pero los demás se quedan callados no queriendo pasar por más humillación.

3. Jesús, en este momento, plantea una pregunta para los líderes religiosos.

41Entonces Él les dijo: ¿Cómo es que dicen que el Cristo es el hijo de David? 42Pues David mismo dice en el libro de los Salmos: El Señor dijo a mi Señor: «Siéntate a mi diestra, 43hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies».
44David, por tanto, le llama «Señor». ¿Cómo, pues, es Él su hijo?
- Lucas 20:41-44

Jesús soportó intimidación, engaño y burla. Ha contestado las preguntas y ha corregido su entendimiento equivocado sobre la resurrección. Ahora lo lleva un paso más allá al hacerles una pregunta sobre las Escrituras. La pregunta anterior sobre Juan el Bautista era de naturaleza táctica. Sin importar la respuesta a esta pregunta, perderían el argumento.

Les pide interpretar un pasaje de Escritura respecto a la dualidad de la naturaleza del Mesías. La respuesta a Su pregunta (versículo 44) es lo siguiente:

  • Dice el Señor (Dios el Padre) a mi Señor (Jesús el Hijo) Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. (victoria completa incluyendo victoria sobre la muerte) (Salmo 110:1).
  • David proclamó esta profecía (por el poder del Espíritu Santo).
  • Pregunta: Si David lo llama Señor, ¿cómo puede ser su hijo (de David)?
  • Respuesta: David le dice Señor al Hijo de Dios antes de que entra en el mundo como el hombre llamado Jesús (Mateo 1:6-16).
  • Cuando David habló estas palabras, Jesús todavía no había venido. Aproximadamente 1000 años después Jesús se hizo hombre por el poder del Espíritu Santo y entró al mundo por medio de una familia quien la cabeza (José) era descendiente de David.

Los escribas y sacerdotes conocían esta Escritura y reconocían que el Mesías sería un descendiente de David pero no dimensionaban o se negaban admitir que (como Jesús acaba de demostrar) el Mesías también sería divino. Lo que realmente les molestaba era que este Jesús quien estaba delante de ellos ¡afirmaba ser ese Mesías divino!

Advertencias en contra de los Escribas

45Mientras todo el pueblo escuchaba, dijo a los discípulos: 46Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes; 47que devoran las casas de las viudas, y por las apariencias hacen largas oraciones; ellos recibirán mayor condenación.
- Lucas 20:45-47

El epílogo a esta sección es la advertencia de Jesús respecto a la hipocresía de los escribas (incluyendo los Fariseos). La advertencia es doble:

  1. Cuidado con ser víctima de sus conspiraciones, al ser excesivamente impresionados con sus pretensiones de santidad e importancia.
  2. Cuidado con ser como ellos en sus actitudes y acciones.

Jesús revela otro hecho que solo Dios sabría en cuanto al juicio: habrán grados de culpabilidad y condenación.

Señales del Fin – 21:1-38

Jesús acaba de condenar los escribas por su hipocresía y continúa esta línea de enseñanza al describir los eventos anticipando e incluyendo el juicio final.

1Levantando Jesús la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro. 2Y vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre; 3y dijo: En verdad os digo, que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos; 4porque todos ellos echaron en la ofrenda de lo que les sobraba, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir.
- Lucas 21:1-4

Para equilibrar Sus advertencias sobre la hipocresía de los escribas, Jesús comenta sobre la fe sincera y espíritu generoso de la ofrenda sacrificial de la viuda cuando comparado con las ofrendas indiferentes de otros que tienen más recursos. Puede que estos han dado una mayor cantidad, pero no sacrificaron como lo hizo la viuda.

Este evento ocurre en el área del templo y naturalmente plantea la pregunta sobre el templo mismo que Jesús usa para elaborar sobre el tema del juicio, algo que los judíos pronto enfrentarán por su rechazo de Jesús como el Mesías.

5Y mientras algunos estaban hablando del templo, de cómo estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: 6En cuanto a estas cosas que estáis mirando, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. 7Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo sucederá esto, y qué señal habrá cuando estas cosas vayan a suceder?
- Lucas 21:5-7

Sus preguntas llevan a Jesús a una enseñanza larga respecto a los tiempos finales. Ambos Mateo (Mateo 24) y Marcos (Marcos 13) incluyen esta sección en sus evangelios. Al verlos juntos estos pasajes contienen tres preguntas hechas por los Apóstoles:

  1. ¿Cuándo sucederá esto (la destrucción del templo) y cuáles son las señales de esto?
  2. ¿Cuál será la señal de tu venida (regreso)?
  3. ¿Y qué de los tiempos finales?

Lucas solo recuenta la primera pregunta hecha por los Apóstoles pero incluye las respuesta a tanto la primera como la segunda.

En los versículos 8-24 responde a la primera pregunta para describir la situación política y social en el mundo así como también la persecución de la iglesia que anticipará el final de Jerusalén (70 d. de C.). También describe el sufrimiento y la destrucción que ocurrirá.

En los versículos 25-36 Jesús les da información respecto a Su retorno que coincidirá con el final del mundo. El Señor termina animándolos a mantenerse alertos tanto por la destrucción de Jerusalén como su retorno al final.

En los versículos 37-38 Lucas añade un comentario que los seguidores devotos lo escuchaban todos los días en el templo y Jesús pasaba las tardes en oración. Este llamado a prepararse para el juicio lleva a los eventos finales en el ministerio de Jesús: Su crucifixión, muerte y resurrección.

Lecciones

1. Todos debemos luchar por ofrendar sacrificialmente, no solamente regularmente

Es fácil conformarnos en nuestras ofrendas (y así no recibir bendición de ella) si no existe un elemento de sacrificio al dar al Señor.

2. El juicio es seguro

Los judíos ignoraron la advertencia de Jesús sobre el Juicio al venir (y sabemos históricamente que llegó en 70 d. de C. cuando el ejército romano destruyó Jerusalén y su templo con la mayoría de sus ciudadanos). No cometamos el mismo error.

Tarea de lectura: Lucas 22:1-23:25

Preguntas de discusión

  1. ¿Qué tipo de ataque o confrontación en tu propia fe te es más desafiante?
    • ¿Por qué es así?
    • ¿Cómo puedes mejorar tu respuesta?
  2. Resume en tus propias palabras la respuesta a la pregunta, "¿Qué pasará al final del mundo cuando Jesús vuelve?"
    • ¿Cuáles Escrituras apoyan tu respuesta?