En esta sección final del diálogo de Jesús con una multitud incrédula, el Señor presenta la prueba de fuego para el verdadero discipulado.
Idiomas

La mayor parte del capítulo 6 del evangelio de Juan es, en realidad, un diálogo entre Jesús y la multitud que lo seguía. Hasta ahora esta es la secuencia de eventos:

  1. Realiza dos milagros (uno público y otro privado) para confirmar Su afirmación de ser divino.
  2. La multitud pide más pruebas, un milagro mayor.
  3. Promete justicia (es decir, aceptación ante Dios) y vida eterna a los que creen. Explica que obtendrá ambas mediante la ofrenda de su vida.
  4. La multitud se vuelve hostil ante Su "presunción" de ofrecerles vida eterna; al fin de cuentas, es solo un chico de su ciudad natal.
  5. Jesús declara que la promesa de vida eterna junto a la justicia siempre ha existido y ahora es ofrecida con fundamento en la fe.

Anteriormente expliqué que la fe es aceptar como verdadero lo que Dios dice, hace, o va a hacer, a partir de la información que nos da. Esto significa que a veces se nos pide que creamos, incluso si no entendemos como Dios hace o hará alguna cosa.

Un buen ejemplo de este proceso de fe se ve aquí, cuando Jesús ofrece al pueblo la oportunidad de estar unido a Dios para siempre, a través de su fe en Él; y realiza dos milagros visibles para mostrar su capacidad de cumplir estas promesas. Sin embargo, no explica cómo sucederán estas cosas, tan solo que sucederán, para los que creen.

Diálogo entre Jesús y sus discípulos

Hasta ahora, Jesús ha estado manteniendo un diálogo entre Él y la multitud, en general. En los versículos finales del capítulo 6, Juan efectúa una mirada telescópica a una escena concreta entre Jesús y Sus más cercanos discípulos, y a la conversación que mantiene con ellos sobre los milagros y la reacción de la multitud.

1. La reacción de los discípulos

Vs. 60 – Por eso muchos de sus discípulos, cuando oyeron esto, dijeron: Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla?

Los discípulos de Jesús solo han sido testigos de lo que ha ido aconteciendo entre Jesús y la multitud. Sin embargo, cuando Jesús afirma que, en realidad, da justicia y vida eterna a través de sí mismo, ya no pueden contenerse y comienzan a reconsiderar sus posiciones.

Una declaración "difícil" o "dura" significa rígida, seca, difícil de aceptar o creer. El concepto divinidad de Jesús, Su capacidad para conferir justicia, vida eterna y resurrección a través de la fe en Él resultó demasiado para ellos. No pudieron aguantar más.

Quisiera hacer notar el interesante proceso de cribado que se está llevando a cabo aquí. El tamizado ocurre cuando uno refina continuamente algo hasta que elimina toda materia no deseada y se queda con el elemento más puro. Por ejemplo, es lo que hacen los mineros de oro mientras filtran todos los minerales hasta que solo quedan las pocas pepitas de oro; o los investigadores, cuando examinan una montaña de información para encontrar los hechos más precisos y pertinentes.

Jesús está actuando de la misma manera, con las personas que Le siguen. Los tamiza continuamente en busca de verdaderos discípulos. Primero tamiza a los líderes de Jerusalén. Luego, a la multitud de su ciudad, Capernaum. En esta escena, criba a los que afirman ser Sus discípulos. Más adelante, examinará a los apóstoles elegidos. Incluso hoy continúa cribando al mundo y la iglesia, separando el trigo de la paja.

En esto vemos otro ciclo recurrente, Jesús tamizando y refinando continuamente a sus oyentes a través de Su Palabra, Sus milagros y Su ministerio. Al final, el cribado de Jesús sirve para separar los que tienen fe de los que no tienen fe o que son simplemente hipócritas religiosos.

2. La respuesta de Jesús a los discípulos incrédulos

Vs. 61-62 – Pero Jesús, sabiendo en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza? ¿Pues qué si vierais al Hijo del Hombre ascender adonde antes estaba?

Jesús, consciente de que Sus discípulos refunfuñaron ante esto, les dijo: "¿Esto os hace tropezar? ¿Qué pasaría entonces si vierais al Hijo del Hombre ascendiendo hacia donde se encontraba antes? En efecto, Jesús les dice: os digo que vengo del cielo y ello os hace "tropezar". La palabra "tropezar" significa caer en una trampa. En otras palabras, ¿os digo esto y caéis?, ¿mata vuestra fe en mí?

Este es el proceso de cribado en acción. La razón por la que Sus declaraciones les hace "tropezar" en su fe es que ésta la tienen depositada en un hombre, no en el Hijo de Dios. Su declaración revela la superficialidad de su fe. Por ello no pueden ver cómo un simple hombre puede dar realmente vida, justicia o resurrección.

Por supuesto, ello no supone un problema para Dios, pero todavía no creen en su naturaleza divina. Tienen el mismo problema, tropiezan en el mismo lugar que lo hizo la multitud. Hasta ahora eran felices clamando a Jesús como suyo. Era popular, asumió el liderazgo e incluso realizó grandes señales como los profetas de antaño ... "¡Jesús, es nuestro hombre! Él es un ¡ganador!" Pero ahora, con esta afirmación increíble se ven cogidos, porque no están preparados para llegar tan lejos respecto de su creencia en Él.

Jesús les dice que se han rendido muy rápidamente. Les dice: "¿Qué haréis con vuestra incredulidad si me veis regresando al lugar de donde dije que vengo?" Algo de lo que los apóstoles resultaron testigos luego, tras la resurrección de Jesús, cuando ascendió al cielo ante sus propios ojos.

Vs. 63 – El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

No pueden aceptar que Él pueda dar vida realmente, porque creen que es solo un hombre. Y en esto está de acuerdo con ellos: Él no es un fantasma, una apariencia, el mero reflejo de un ser humano. ¡Es un hombre! Pero señala, es el Espíritu el que da vida. La mera carne humana no tiene poder para revivir a los muertos o crear vida; solo el Espíritu puede hacerlo.

Si solo fuera un hombre, dice Jesús, no podría hacer nada de esto. Pero afirma: el Espíritu hace estas cosas a través de Mí y de las palabras que expreso. Por lo tanto, hace de mis palabras, palabras de vida, espirituales, si las aceptas a través de la fe. Es una referencia al comer carne y beber sangre. Jesús se convierte en parte de ti en la medida que Le tomas a través de la fe. El Espíritu se convierte en parte de ti a medida que Le tomas dentro de ti, al creer las palabras de Jesús.

Vs. 64-65 – Pero hay algunos de vosotros que no creéis. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que le iba a traicionar. Y decía: Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.

Decía: "Por esta razón te he dicho que nadie puede venir a Mí, a menos que le haya sido concedido del Padre". Jesús da otro testimonio divino de Su persona, al afirmar conocer sus corazones, pensamientos e intenciones. Les dice que sabe quiénes le siguen y por qué lo hacen. Esto significaría que no solo sabía quién lo traicionaría, sino también cuándo ese pensamiento surgiría en su corazón. Jesús era capaz de saberlo y les dice que Él es capaz.

Algunas personas usan este pasaje para promover la idea de que Dios elige y llama a determinadas personas y rechaza a otras. Esta doctrina se llama "predestinación".

Pero lo que Jesús está diciendo a sus oyentes es que sin Dios permitiendo conocer la verdad, nadie podría saber qué es verdad ... que Jesús es Dios. El Padre nos concede venir a Él revelando la verdad a través de los milagros, la enseñanza y el testimonio de Jesucristo, Su Hijo. Así es como Dios nos llama, nos atrae, permite acercarnos a Él: creyendo en su Hijo. Si no lo hubiera hecho, no hubiéramos sabido encontrarLe por nosotros mismos.

3. La respuesta de los discípulos

Vs. 66 – Como resultado de esto muchos de sus discípulos se apartaron y ya no andaban con Él.

No continuaron. Ya no contarían entre sus discípulos. ¿Por qué? Jesús los rechazó. Dijo que si no creían en Él ahora, es que nunca llegaron a ser discípulos; solo estaban por el viaje. Una vez se dieron cuenta que Jesús sabía que no eran discípulos interiormente, dejaron de fingir que lo eran externamente. ¡El resultado del tamizado!

No se explica aquí pero, ¿qué crees que pasó con los que acababan de renunciar? Al parecer volvieron a sus antiguas vidas como pescadores, agricultores, pastores, amas de casa, servidores del rey, retomando todo allí donde lo dejaron, cuando empezaron a caminar con Jesús. ¿No es lo que hacemos cuando dejamos de seguir a Jesús? Nos llenamos de pasatiempos, trabajo, televisión, otras actividades, para llenar el lugar que solo la fe y la obediencia a Cristo pueden llenar.

Diálogo entre Jesús y los Apóstoles

1. Jesús pregunta a los apóstoles

Vs. 67 – Entonces Jesús dijo a los doce: ¿Acaso queréis vosotros iros también?

Ahora es el turno de la criba de los Apóstoles. Los líderes están contra Él, la multitud es hostil y la gente en la sinagoga es escéptica. Está perdiendo a Sus discípulos, así que ahora desafía a Sus apóstoles elegidos. Señala lo que está sucediendo y dice: "Veis que la multitud se va, ¿afecta esto a vuestra fe? Los vecinos, amigos, primos, parientes, discípulos, van marchando temblorosos porque las cosas se van poniendo duras. ¿Iban a seguir su ejemplo?

2. La respuesta de los apóstoles a Jesús

Pedro habla con una fe no aún madura completamente, pero fe en cualquier caso.

Vs. 68-69 – Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios.

Téngase en cuenta que Pedro dice: NO; que no se irían, por dos razones muy distintas:

  1. No tienen otro lugar donde ir, donde puedan encontrar palabras de "vida". Podrían haber vuelto al negocio de la pesca, a la vida simple en el mar de Galilea. Tenían un lugar al que ir, pero no uno que les ofreciera la vida que Jesús ofrecía. Solo con Jesús tenían "palabras de vida".
  2. Creyeron lo que Jesús dijo, aunque no lo entendieran del todo. Habían visto el milagro y escuchado las palabras y estaban procesándolo todo. Pedro articula el pensamiento del grupo al confesar que están en el proceso de conocerle, no solo como hombre, sino como Aquel que Jesús dice ser, el Santo.

Pedro no sabía más que la multitud, acerca de cómo fueron los acontecimientos, acerca de cómo Jesús daría vida eterna, pero basándose en la evidencia proporcionada, estaba dispuesto a creer y confiar en Dios, por lo que no sabía. A veces, queremos saber todo antes de creer; Jesús nos llama a creer para que podamos saber.

3. La respuesta de Jesús a la fe de los apóstoles

Vs. 70-71 – Jesús les respondió: ¿No os escogí yo a vosotros, los doce, y sin embargo uno de vosotros es un diablo? Y Él se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, porque este, uno de los doce, le iba a entregar.

Pedro habló por todos; y por el silencio, mostraron estar de acuerdo con Pedro. Su recompensa por este paso de fe es una muestra más de la naturaleza divina de Jesús.

Jesús les dice, no solo que conoce a sus verdaderos discípulos, sino también que es consciente de quien es Su traidor. Sabe quiénes han dicho la verdad sobre su fe y quien ha mantenido su incredulidad en secreto. Juan aclara al lector quién fue esa persona, mostrando que Jesús reveló con precisión que Él sería traicionado.

Resumen

Resumamos rápidamente esta última sección del diálogo:

  • Jesús pide a la gente que tenga fe en él, con objeto de recibir vida eterna.
  • Declara que los que no tienen fe no son, realmente, Sus discípulos.
  • Muchos de los que decían ser sus discípulos Le abandonan en este momento.
  • Jesús pide a los apóstoles su respuesta.
  • Pedro, al hablar por los 12, declara su fe en Jesús como el Mesías de Dios.
  • Jesús acepta el reconocimiento de su persona y da más pruebas al afirmar que discierne el corazón de un traidor entre ellos, afirmación confirmada más tarde por la traición de Judas.

Lecciones

Hay algunas lecciones importantes que podemos extraer de este intercambio personal entre Jesús y Sus discípulos:

No podemos juzgar el corazón.

Jesús nos mostró que solo Dios puede discernir los motivos del corazón. Nuestra tarea es compartir nuestra fe, amar a los demás y servir donde y cuando podamos, en nombre de Cristo. Gastamos demasiado tiempo tratando de averiguar los motivos del corazón y no el tiempo suficiente para servir amorosamente. Dios juzga los corazones; son otras las cosas que debemos hacer nosotros.

No puedes engañar a Dios.

Si Dios conoce el corazón, no puedes fingirLe. Si Jesús sabía acerca de Judas entonces, también sabe quiénes son los Judas de ahora. Judas se negó a creer, se negó a arrepentirse. No seamos como él, demasiado orgullosos o tercos para arrepentirnos y recibir la vida eterna de Cristo.

Debes comer Su carne y beber Su sangre para tener vida.

Pablo explica en Romanos 10:17 que la fe viene de escuchar las palabras de Cristo. Así es como recibes y mantienes vida espiritual, escuchando las palabras de Cristo continuamente.

Asistir a la clase de Biblia, asistir a la adoración, dejar espacio para para los Servicios del miércoles por la noche, la lectura regular de la Biblia, todo ello es agotador para la carne porque la carne es débil y agonizante. Recuerda, es tu espíritu el que se beneficia, no tu carne. La palabra que escuchas estimula la vida espiritual y el crecimiento como el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la gentileza, el autocontrol, etc. Estas cosas se ganan no por la carne, sino por la Palabra que afecta al espíritu.

Las personas se apartan porque no alimentan el espíritu, no abren sus Biblias en casa, no asisten regularmente a los servicios; pronto dudan de Cristo y se vuelven como los que "ya no caminan con Él".

Comamos y bebamos regularmente lo que es espiritual, para que podamos mantener un espíritu sano y en crecimiento.

Tarea de lectura: Juan 7:1-53