Esta lección introductoria y preguntas para la discusión delinearán el camino tomado por el grupo para este viaje espiritual.
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Antes de comenzar, quisiera mencionar un libro de Chuck Swindoll titulado "Entonces quieres ser como Cristo" que sirvió de guía para desarrollar este estudio en grupos pequeños para cristianos maduros. Una pregunta típica para "romper el hielo" que se usa para hacer que las personas de un grupo pequeño se abran y hablen es:

Si pudieras ser como alguien en la historia, ¿quién serías? ¿Y por qué?

Es suficientemente no-intimidante y fácil de responder:

  • Un miembro de la familia
  • Un maestro o entrenador favorito
  • Quizás un artista exitoso o una figura histórica
  • La lista sigue y sigue.

Pero si la pregunta fuera: "¿Cómo tienes que ser tú para ser como Jesús?" Es posible que esta pregunta no sea tan fácil de responder o discutir.

Como ven, podemos aprender mucho de los grandes triunfadores y de las personas que amamos, pero como cristianos, la única persona a la que debemos esforzarnos por parecernos, es en realidad Jesucristo.

Por eso, en las siguientes lecciones devocionales y preguntas de discusión que las acompañan, examinaremos 10 pasos que ayudarán a cada creyente a acercarse mucho más a este ideal espiritual.

1. El primer paso hacia el nuevo yo espiritual: la disciplina

Una transformación, de cualquier tipo que sea, comienza con un primer paso y el comienzo del nuevo yo espiritual, el yo que se parece más a Cristo, es la disciplina.

Ahora, es posible que algunos hayan pensado que el primer paso debería ser la fe, el arrepentimiento, el bautismo, las buenas obras, etc., pero recuerden que este curso es para cristianos con madurez que ya han dominado estas cuestiones básicas y son, como dice el escritor hebreo:

Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios,
- Hebreos 6:1

El camino hacia la madurez espiritual comienza en el punto de la disciplina.

Cito al gran entrenador de la NFL del pasado, Tom Landry, quien definió su trabajo como entrenador de fútbol de la siguiente manera:

Mi trabajo es lograr que los hombres hagan lo que no quieren hacer para lograr lo que siempre han querido lograr!

Los predicadores pueden definir su trabajo de manera similar:

¡Mi trabajo es hacer que las personas hagan cosas que no quieren hacer para recibir las cosas que necesitan!

De modo que, en este sentido, podemos decir que la disciplina es una virtud o habilidad que permite a una persona realizar acciones determinadas, deliberadas y definibles hacia un objetivo claro in mente.

Los predicadores, por lo tanto, son como entrenadores en el sentido de que ayudan a la iglesia a disciplinarse para alcanzar la meta de la semejanza a Cristo, una meta que requiere un cambio en el individuo - y este cambio en cada paso requiere que se logre con disciplina.

El papel del discípulo en la maduración espiritual

Un pasaje importante relacionado con la búsqueda de la madurez espiritual o como denominado en la Biblia como piedad es 1 Timoteo 4:7. Pablo escribe:

Pero nada tengas que ver con las fábulas profanas propias de viejas. Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad;

Timoteo vivía en Éfeso, una ciudad rica, sexualmente impura, mundana y cosmopolita, un lugar con muchas distracciones y tentaciones para un joven cristiano sin mucha experiencia en la vida o en el ministerio.

¿Qué hace Pablo? Lo anima a cultivar el primer paso en el camino hacia la madurez espiritual o hacia la piedad o piedad divina, que es la disciplina personal.

Paul usa la palabra griega "GUMNAZO" de la cual obtenemos la palabra inglesa gymnasium. Otras palabras que provienen de esta palabra-raíz significan:

  1. Entrenarse
  2. Acondicionarse

Esta actividad (disciplina / ejercicio) tiene dos características:

La primera es el entrenamiento repetitivo.

  • Tomando las decisiones correctas una y otra vez.
  • Resistiendo la tentación repetidamente.
  • Poniendo constantemente las cosas de Dios como una prioridad sobre las cosas del mundo.

Hacer estas cosas una y otra vez hará que se conviertan en una segunda naturaleza, una parte de quién eres y cómo te conocen los demás.

La segunda característica de esta actividad, ejercicio o disciplina es que cultiva un sentido de responsabilidad personal cuando te haces cargo del proceso de tu propia espiritualidad.

Esta ya no es la meta de tus padres o del ministro, si no que has asumido la plena responsabilidad de crecer en Cristo.

La meta

El objetivo es la madurez espiritual o, en otras palabras, la capacidad de experimentar la plena presencia de Dios en nuestras vidas.

Esta experiencia se convierte en un adelanto de cómo será el cielo y permite al creyente no tener dudas o no temer acerca de su salvación y no tener ninguna ansiedad acerca del mundo en el que vivimos actualmente, sin importar cuán oscuro y peligroso pueda llegar a ser a veces.

Es la condición espiritual que permitió a Pablo decir con toda seguridad a este mismo Timoteo, mientras contemplaba como su ejecución se acercaba rápidamente por decapitación en una arena romana:

6Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libación, y el tiempo de mi partida ha llegado. 7He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. 8En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
- 2 Timoteo 4:6-8

Ahora, para llegar a este nivel de madurez espiritual, uno tiene que dominar varios ejercicios espirituales que permitan al creyente crecer en piedad divina, piedad y semejanza a Cristo.

Mencioné el primero de ellos, que es la disciplina personal, que esencialmente consiste en entrenarse a sí mismo para hacer y pensar en aquellas cosas a las que tu carne resiste a fin de obtener lo que necesitas para obtener lo que deseas, que es la madurez espiritual.

En esta serie de grupos pequeños, analizaremos 9 pasos adicionales que deberás seguir para alcanzar tu meta de madurez espiritual.

La siguiente parte de esta sesión son cinco preguntas de discusión que necesitarás responder y discutir con tu grupo, que debe constar de aproximadamente 5 personas para cada grupo con objeto de garantizar una buena participación y el aporte de todos.

Sugerencia

Debido a la naturaleza del material de este curso, se recomienda que el grupo se reúna en un horario mensual para proporcionar el tiempo necesario para completar las preguntas de discusión.

Preguntas de discusión

  1. ¿Qué pensamiento, sentimiento o evento te condujo a este estudio?
  2. Describe tu mejor atributo espiritual. Describe tu peor debilidad carnal (en la medida en que te sientas cómodo compartiéndolo).
  3. Aparte de Jesús, ¿qué personaje de la Biblia te inspira? ¿Por qué?
  4. ¿Con cuál de los siguientes personajes de la Biblia te identificas mejor? ¿Por qué?
    • Marta
    • Jacobo
    • El hermano mayor en la parábola del hijo pródigo
    • Rey Saúl
    • Pedro
    • Noé
    • Sara
    • Ruth
    • Rey David
    • Bernabé
    • Abrahán
  5. ¿Cuál suele ser la causa de tu falta de disciplina personal?
    • ¿Qué haces / dices cuando fallas?