Un viaje a través del Nuevo Testamento
con la ayuda de la inteligencia artificial
Lucas 11:13

El don supremo de la oración

Por: Mike Mazzalongo

Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar, Él les dio un modelo que era simple pero profundo: honrar el nombre de Dios, buscar Su reino, depender de Él para las necesidades diarias, buscar perdón y pedir liberación (Lucas 11:2-4). Luego les instó a la persistencia, asegurándoles que Dios escucha a quienes piden, buscan y llaman (vv. 5–10). Al principio, esta lección es muy práctica. Jesús está mostrando que la oración es la expresión natural de la confianza en Dios y que los creyentes deben ser audaces en sus peticiones.

Pero luego, en un cambio sorprendente, Jesús concluye con palabras que parecen elevar la oración a otro nivel: "¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Lucas 11:13). Mateo registra esta enseñanza como Dios dando "buenos dones" a sus hijos (Mateo 7:11), pero Lucas enfatiza el don más grande de todos: el Espíritu de Dios mismo.

Este cambio revela el propósito más profundo de la oración. La oración no es solo un medio para llevar nuestras necesidades a Dios, sino también el camino a través del cual Dios nos da Su misma presencia. El pan, el pescado y los huevos son buenos dones, pero el Espíritu Santo es el don que sostiene, capacita y transforma. En la teología de Lucas, el Espíritu se convertiría en la marca definitoria de la comunidad del Nuevo Pacto, derramado en Pentecostés y habitando en todos los creyentes.

La lección práctica para nosotros es clara: la oración no se trata solo de pedir cosas, sino de alinearnos con Dios para que podamos recibir la presencia y el poder de Su Espíritu. La oración persistente entrena nuestros corazones no solo para buscar la provisión diaria, sino para anhelar a Dios mismo.

Al final, la enseñanza de Jesús sobre la oración tiene un objetivo último: que sus seguidores experimenten la generosidad del Padre de la manera más rica posible, a través del don del Espíritu Santo. En la oración, descubrimos no solo que Dios satisface nuestras necesidades, sino que nos da a Sí mismo.

Nota: La traducción de esta lección se ha realizado electrónicamente y aún no ha sido revisada.
Preguntas de discusión
  1. ¿Por qué crees que Lucas hace hincapié en el Espíritu Santo en lugar de simplemente en los "buenos dones" como hace Mateo?
  2. ¿Cómo prepara la persistencia en la oración nuestros corazones para algo más que las necesidades diarias?
  3. ¿Qué pasos prácticos podemos dar para orar con el objetivo último de recibir a Dios mismo?
Fuentes
  • ChatGPT (OpenAI)
  • Darrell L. Bock, Lucas (Comentario Exegético Baker del Nuevo Testamento)
  • Leon Morris, El Evangelio Según San Lucas (Comentarios del Nuevo Testamento Tyndale)
  • Joel B. Green, El Evangelio de Lucas (NICNT)
23.
El mal uso de las Escrituras para justificar el antisemitismo
Lucas 11:50-51