Mientras el Mundo Perece
Estaba revisando mis fotos del viaje a Israel. Ordenando, identificando, ya sabes, el tipo de cosas necesarias para mantener viva la memoria de esa maravillosa experiencia. Durante este tiempo me di cuenta de que a pesar de mis esfuerzos del día y la semana, la gente seguía muriendo sin Cristo.
Me di cuenta de que mientras revisaba tranquilamente cada fotografía, más almas pasaban a la eternidad sin conocer las buenas "Noticias". Me impactó el pensamiento de que, por más que trabajara arduamente como ministro, todavía había las pequeñas cosas mundanas de la vida que necesitaban mi atención y durante esos momentos se perdían vidas preciosas. No es que un hombre pueda salvar a todos, pero uno pensaría que al menos cuando estás de servicio, podrías estar haciendo una diferencia.
Al final, el pensamiento de mi propia insignificancia y esfuerzos diminutos me llevó de nuevo a la cruz de Cristo. Este doloroso episodio me enseñó que mientras dormía, necesitaba Su misericordia; mientras me ocupaba de mis propios asuntos personales, necesitaba Su misericordia. Siempre estaba en necesidad de Su misericordia.
El hecho de que fui salvo, incluso al pegar fotos en un álbum y el mundo se desplomaba, fue tanto una bendición como un despertar. Me mostró el gran amor y justicia de Dios, así como mi necesidad de Él sin importar lo que hiciera dentro o fuera del púlpito.


