Este devocional subraya la importancia de levantarse contra el mal, estableciendo paralelismos entre el fracaso de los líderes judíos en tiempos de Ezequiel y las acciones de Dietrich Bonhoeffer al oponerse al régimen nazi, destacando el principio de que Dios no sólo castiga el mal, sino también a quienes no se resisten a él.