El Aroma de la Navidad
Dicen que el olor está ligado a la memoria y yo lo creo. Mis padres han muerto hace años y, sin embargo, son traídos a la mente con mayor facilidad a través de mi sentido del olfato. Por ejemplo, mi papá, que ya lleva más de 50 años fallecido, solía aplicarse un poco de "Old Spice" después del afeitado como parte de su ritual de arreglo personal. Cuando yo era un niño pequeño, él me molestaba untándome la mejilla con esa loción mientras lo veía afeitarse. Hasta el día de hoy, el aroma de esa fragancia pasada me lo trae de vuelta de una manera que nada más puede.
Sin embargo, esta no es una experiencia única; todos tenemos ciertos recuerdos, buenos y malos, que se activan con el olor de ciertos alimentos, cosas o lugares. Conozco a muchas personas a las que no les gusta el olor de las flores porque les recuerda la pérdida de seres queridos y los funerales que acompañaron esos momentos dolorosos. Para muchos de nosotros, el sentido del olfato es la puerta para experimentar momentos vívidos del pasado.
Quizás por eso Pablo el Apóstol usa nuestra sensibilidad al olor para describir el efecto que los cristianos tienen sobre otras personas.
Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden;
- 2 Corintios 2:15
Pablo nos recuerda que nuestro comportamiento emite un aroma que crea una impresión en otras personas para Cristo, y como todos los olores, evoca un recuerdo bueno o malo.
Mi esperanza para nosotros es que en el futuro el recuerdo de esta Navidad no solo sea evocado por el olor a pino y ponche de huevo, sino también por el aroma de la bondad, el perdón, el dominio propio y la fe. Fragancias que testifican la presencia de Cristo en el corazón y son reconocidas por todos en toda estación.


